“Las madres mexicanas pedimos un regalo”

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Martha Sáenz.
Martha Sáenz.
Como cada año, este día es celebrado en grande por los mexicanos, independientemente de lo que suceda a nivel social, económico o familiar, es el día con una gran connotación afectiva, ya que en México existe la doble cultura del machismo que oprime, maltrata y explota a las mujeres, y por otro, el día 10 donde se venera casi como si fueran unas santas a las madres.
Con esta y muchas contradicciones estamos acostumbradas a vivir las mujeres de México, y hemos llegado a aceptar e incluso a repetir el mismo modelo del cual somos receptoras con nuestras propias madres.
Nunca se verá un festejo mas folclórico como este día, no importa en qué día de la semana sea el 10 de Mayo, jamás se mueve (como el día del padre) y se considera a nivel sacrosanto ese día en especial.
Lo que no nos cuestionamos es el ¿por qué necesita existir un día para demostrar el afecto? ¿Qué no sería más amoroso demostrarlo todo el año? ¿Qué no se merecen el respeto, igualdad y oportunidades por igual?
Estoy segura que si continua la cultura ofreciendo homenaje a las mujeres solo una vez al año, y denigrándolas, maltratándolas y lastimándolas el resto del año, esta sociedad seguirá dominada por misóginos que están divididos entre el amor y el odio hacia las mujeres, lo cual provoca que se incrementen las cifras de mujeres abusada, maltratadas y desaparecidas sin que nada ni nadie pueda justificar este hecho
La violencia que está viviendo este país tiene muchas explicaciones, y una de ellas es de hombres enojados, enfurecidos que llegaron a perder o a no adquirir valores de respeto por la vida humana. Nada ni nadie puede justificar la crueldad con la que están ocurriendo los hechos delictivos, uno se pregunta: ¿Qué vivieron esos hombres cuando eran niños? ¿A qué estuvieron expuestos para que puedan manifestar tanta saña y violencia al asesinar a las personas? ¿Nacieron así o se hicieron?.
Ante estas preguntas estoy segura que ninguna madre cuando acunó, amamantó y les ayudó a dar los primeros pasos estaba pensando en los monstruos en que se convertirían sus hijos, y la carga que llevarían durante su vida de ser la madre de un asesino, que ya es bastante duro, o la de ser la huérfana, viuda, o con algunos integrantes de su familia desaparecidos que es algo a lo que no se le puede poner nombre.
Si alguien le importa darle un regalo o un homenaje a su madre, solo hay una petición que es unánime: “Que se nos regrese  la paz social’,  “que alguien proteja a las familias inocentes”,  “que se nos asegure que viviremos en libertad, y podremos volver a dormir pacíficamente”.
**Martha Sáenz es hipnoterapeuta y Life Coach.

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