Los virus que arruinan una relación de pareja
Muchas parejas pasan muchos años en una relación destructiva sin saber cómo arreglarla pensando que todas las parejas sufren lo mismo, sin atreverse a preguntar o cuestionarse qué es lo que no funciona en la relación y si eso tiene arreglo.

Desgraciadamente, cuando uno de los dos integrantes se atreve a buscar ayuda es porque ya no hay nada qué reconstruir, o lo más desgarrador, ya se ha tocado fondo y el dolor es irreparable.

¿Por qué esperar a que las cosas lleguen a sus últimas consecuencias?

En nuestra cultura se acostumbra creer que si uno de los dos se esfuerza, pone más de su parte y se sacrifica las cosas se arreglarán, pero esto casi siempre empeora la situación. Lo ideal es que la pareja tenga la suficiente madurez para encarar los problemas y hablar de ellos abiertamente.

¿Cuáles son los principales problemas que destruyen la relación de pareja?

1. La fobia al compromiso.

Muchas personas piensan que las relaciones que han tenido no han sido lo suficientemente satisfactorias, y que algún día encontrarán a la persona adecuada. Estas personas siguen pensando que si se esfuerzan lo suficiente encontrarán una pareja, y así pasan de una relación a otra e inconscientemente evitan formalizar cualquier compromiso quedando atrapadas en un círculo de nunca acabar.

Algunas de las trampas para que no se dé el compromiso son:

• Involucrarse con personas que de entrada demuestran que es imposible la relación.

• Mantener varias relaciones simultáneas.

• Centrarse en los aspectos que los diferencian del otro y no en los que los unen.

• Estar a la cacería permanente de las fallas en el otro.

• Buscar traslados en el trabajo a otras ciudades o países. Iniciar especializaciones en el exterior o en otra ciudad.

• No contar con suficiente dinero para organizar un nuevo hogar. Hacerse cargo de los padres para no dejarlos solos.

2. La posesión y el dominio del otro.

Algunos individuos se creen dueños de los demás. Creen que por tener sentimientos por el otro, este ya les pertenece. No toman en cuenta para nada los sentimientos de los demás. Se convierte en una maldición caer en manos de alguien que cree que puede y tiene derecho en nombre del amor, de dominar, poseer y controlar al otro.

3. La dependencia – insatisfacción.

Una de las experiencias más traumáticas es caer en manos de una persona dependiente. Estas personas tienden a confundir la dependencia psicológica con el amor. Normalmente creen que aman demasiado, pero no son más que individuos dependientes que se pegan como parásitos al otro para satisfacer sus necesidades. Esto suena bastante duro, pero desafortunadamente es una de las patologías a las que equivocadamente denominamos amor.

4. La infidelidad.

Es común que la infidelidad se asuma como una catástrofe. Pese a que son muchos los hogares arruinados por causa de homicidios, suicidios, depresiones y ansiedades; la infidelidad sigue presentándose de la misma manera a espaldas, a traición y como todos preferimos afirmar que la verdad es mejor que la mentira, continúa siendo más valorada la fidelidad que la honestidad. Es común que si alguien pretende a otra persona, pero está casado, prefiera decir que sufre, tiene problemas y que su matrimonio es insalvable. Esto permitirá que la persona se interese y piense que en un futuro será la candidata adecuada para la persona en sufrimiento. Al igual, si una persona es abierta y honesta, y declara abiertamente sus intenciones, probablemente se encuentre con una negativa a ser la salvadora momentánea de la persona deseosa de pasar un buen rato. ¿Por qué es tan difícil decir la verdad en lugar de poner sobre la mesa todas las cartas para que la pareja tenga la opción de decidir? Muchas personas prefieren recurrir a especialistas y fingir que nada pasa en sus vidas de pareja con tal de continuar con la farsa y reconocer que no hay nada que rescatar en el matrimonio.

La dependencia, el miedo y el que dirá la sociedad, prevalecen ante los valores que hablarían al oído de la persona diciendo la verdad. Hombres y mujeres que acusan, juzgan y culpan al otro para justificar su comportamiento infiel.

Para Reflexionar

Estos temas suenan muy conocidos para todos, pero profundizar en cada uno de ellos requiere de un artículo especial. Lo importante es reflexionar si todos reconocemos el problema que no permite que la relación de pareja funcione adecuadamente.

Si sabemos que casi siempre hay terceros implicados (los hijos), por qué ocultar, negar, o dejar pasar algo tan importante que a la larga sólo tendrá consecuencias negativas, y que si se trata a tiempo puede solucionarse ya sea eligiendo a la persona adecuada, cambiando los patrones destructivos de conducta o separarse de común acuerdo cuando la situación resulta insostenible. Todos tenemos derecho a una vida digna y sin presiones, tenemos derecho a amar y ser amados incondicionalmente, y sobre todo a tener una excelente calidad de vida.

Por: Martha Sáenz