Sábado 11 de Septiembre de 2010 02:01
Escrito por Martha Sáenz
Las personas cuando se sienten lastimadas, tienden a dar por terminados los acontecimientos pasados diciendo: "Yo, él, ellos o ellas hicieron todo lo que pudieron", pero esto no equivale a perdonar. Esta afirmación excluye la posibilidad de sanar, es algo así como aplicar un torniquete por encima de una profunda herida. Dejar el torniquete más allá de un determinado periodo de tiempo provoca gangrena por falta de circulación. El hecho de reprimir la cólera y el dolor no sirve de nada.
Si el instinto de una persona ha resultado herido, está se enfrenta con retos relacionados con la cólera. En primer lugar, suele tener dificultades para reconocer la intrusión, tarda en percatarse de las violaciones territoriales y no percibe su propia cólera hasta que le cae encima. Esto puede hacer que se experimente una reacción retardada varias semanas, meses, o incluso años después al darse cuenta de lo que hubieran tenido o podido hacer.
El instinto herido puede sanar practicando la imposición de unos sólidos límites, y practicando el ofrecimiento de firmes y generosas respuestas que no cedan a la tentación de la debilidad.
Insistir en hablar de un trauma y hacerlo con gran intensidad a lo largo de un determinado periodo de tiempo es muy importante para la curación, pero al final todas las heridas se tienen que suturar y se debe dejar que se convierta en tejido cicatrizado.
Las cuatro fases del perdón
1. Apartarse. Para poder empezar a perdonar es bueno apartarse durante algún tiempo, es decir, dejar de pensar en aquellas personas o acontecimientos que causan ira o dolor.
Eso no significa dejar algo por hacer, sino más bien tomarse unas vacaciones. Esto evita el agotamiento y permite que nos fortalezcamos de otra manera, disfrutando así de otras felicidades en nuestra vida. Nos prepara para la renuncia al cobro de la deuda que más tarde acompañará al perdón. Se trata de dejar la situación, el recuerdo y el asunto tantas veces como sea necesario. No es pasar algo por alto, sino adquirir agilidad y fortaleza para poder distanciarnos del asunto. Apartarse quiere decir ponerse de nuevo a escribir, aprender algo nuevo, amar algo que nos fortalezca y distanciarnos del asunto durante algún tiempo. Las lesiones del pasado acosarán mucho menos a una persona si ésta le asegura a la psique herida que ahora le aplicará bálsamos suavizantes, y más adelante abordará toda la cuestión de la causa de aquellas lesiones.
2. Tolerar. La segunda fase es la tolerancia, entendida en el sentido de abstenerse de castigar; de no pensar, ni hacer ni poco ni mucho. Resulta extremadamente útil practicar esta clase de refrenamiento, pues con ello se condensa la cuestión en un lugar determinado, de esta manera la persona puede concentrarse en el momento en que empezará a pasar a la siguiente fase. Eso no significa contemplar la situación con una cierta benevolencia y ver cuál es el resultado. Tolerar quiere decir tener paciencia, soportar y canalizar la emoción. Todas estas actitudes son unas poderosas medicinas.
Practícalas todo lo que puedas, pues se trata de una experiencia purificadora. No es preciso que las hagas todas al mismo tiempo; puedes elegir una de ellas; por ejemplo, la paciencia y practicarla. Puedes abstenerte de hacer comentarios y críticas de carácter punitivo, de comportarte con hostilidad o resentimiento. El hecho de abstenerse de aplicar castigos innecesarios fortalece la integridad de la acción y del alma. Tolerar equivale a practicar la generosidad, permitiendo que la gran naturaleza compasiva participe en cuestiones que previamente han provocado emociones que van desde una leve irritación a la cólera.
3. Olvidar. Significa arrancar de la memoria, negarse a pensar; en otras palabras, soltar, aflojar la presa sobre todo de la memoria. Olvidar no significa comportarse como si el cerebro hubiera muerto. El olvido consciente equivale a soltar el acontecimiento, no insistir en que éste se mantenga en primer plano sino dejar más bien que abandone el escenario y se retire a un segundo plano.
Practicamos el olvido conscientemente negándonos a evocar las cuestiones molestas, negándonos a recordar. El olvido es un esfuerzo activo, no pasivo.
Significa entretenerse con ciertas cuestiones y no darles vueltas, no irritarse con pensamientos, imágenes o emociones repetitivas. El olvido consciente significa abandonar deliberadamente las obsesiones, distanciarnos voluntariamente y perder de vista el objeto de nuestro enojo, no mirar hacia atrás y vivir en un nuevo paisaje, crear una nueva vida y unas nuevas experiencias en las que pensar, en lugar de seguir pensando en las antiguas. Esta clase de olvido no borra el recuerdo, pero entierra las emociones que lo rodean.
4. Perdonar. Hay muchos medios y maneras de perdonar una ofensa a una persona, una comunidad o una nación. Conviene recordar que el perdón "definitivo" no es una rendición, es una decisión consciente de dejar de guardar rencor, lo cual significa perdonar una deuda y abandonar la determinación de tomar represalias. Tú eres quien tiene que decidir cuándo perdonar y qué ritual se deberá utilizar para celebrar el acontecimiento, tú decides qué deuda no se tiene que seguir pagando. Algunas personas optan por conceder un perdón total, eximiendo al ofensor de la obligación de una indemnización ahora o más adelante, otras optan por interrumpir el proceso, desistir de cobrar la deuda en su totalidad y decidir que lo hecho hecho está, y lo que se ha pagado hasta ahora es suficiente. Otra forma de perdón consiste en exonerar a una persona sin que ésta haya cumplido ningún tipo de indemnización emocional o de otra clase. Para algunos, la conclusión del perdón significa mirar al otro con indulgencia, que es lo más fácil cuando se trata de ofensas relativamente leves.
Una de las más profundas formas de perdón consiste en ofrecer de manera que sea una compasiva ayuda al que nos ha ofendido, lo cual no significa introducir la cabeza en el cesto de la serpiente, sino responder desde una actitud de clemencia, seguridad y buena disposición. El perdón es la culminación de todo lo precedente, toda la tolerancia y todo el olvido. No significa abandonar la propia protección sino la frialdad. Una forma muy profunda de perdón consiste en no excluir al otro, en dejar de mantener distancias, ignorar o comportarse con frialdad o mantener actitudes falsas o condescendientes. Para la psique del alma es mejor limitar el tiempo y las respuestas mordaces a las personas cuyo trato nos resulta difícil que comportarnos como maniquíes insensibles.
El perdón es un acto de creación que se puede otorgar de muy variadas maneras:
- Se puede perdonar de momento, perdonar hasta entonces, perdonar hasta la próxima vez, perdonar pero no dar más oportunidades.
- Se puede dar una, varias o muchas oportunidades, o dar una oportunidad en determinadas condiciones.
Se puede perdonar en parte, en su totalidad o la mitad de una ofensa. Se puede otorgar un perdón general.
Tú eres el que decide.
¿Cómo saber si se ha perdonado o no? En caso afirmativo, tiende a compadecerse de la circunstancia en lugar de sentir cólera, tiende a compadecerse de la persona en lugar de estar enojada con ella. Tiende a olvidar lo que tenía que decir al respecto, comprende el sufrimiento que dio lugar a la ofensa. Prefiere permanecer al margen. No espera nada. No quiere nada. Puede que no termine con un "vivieron felices", pero a partir de ahora estará esperando un "había una vez".