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¿Cómo es una relación de amor?

                 ¿Cómo es una relación de amor?

Todas las personas al iniciar una relación lo que mas anhelan es que funcione y que llegue a durar para el resto de sus vidas. Esto en algunas ocasiones sucede, no sin antes pasar por diferentes proceso, altas y bajas en el proceso de la relación.
Muchas dudas suelen presentarse en lo que dura el proceso de adaptación y algunas de ellas son: ¿se habrá elegido a la persona correcta?; ¿cómo le puede hacer para fortalecer la relación?;¿qué cosas son necesarias para mantener vivo el amor que se siente?.
Cuando la pareja se propone que juntos harán todo lo posible por fortalecer la relación y por resolver juntos todos los problemas y obstáculos que se les presenten, ya tienen un gran porcentaje de tener éxito en su relación, el siguiente paso es el recordar que las dos personas no son la media naranja el uno del otro. Cada uno de ellos es unapersona compleya o sea la fruta completa, con su identidad propia,  con cualidades y características únicas, que han hecho un compromiso de hacer que la relación funciones, de acompañarse en los tiempos buenos y malos y sobre todo el de resolver cada problema que enfrenten lo mas amorosamente posible.
El recordar y respetar a la otra persona como un ser único y especial que ha decidido compartir su vida con un compromiso de amor, haciendo el mejor esfuerzo de que las cosas funcionen, permitirá que esa relación sea duradera y que pase exitosamente todas las pruebas que se presentan durante la vida.
  

'Mis padres quieren que me case'


Muchos jóvenes que ya se convirtieron en adultos están incómodos y molestos por la presión de sus propios padres de que se casen, o como dicen ellos “Que de perdido consigan novio(a)”. Para algunos, esto además de ser una presión se vuelve una incomprensión,

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La infidelidad


Una traición devastadora de la cual es difícil reponerse.

Cuando se inicia una relación de pareja se encuentra llena de amor, difícilmente se contempla que se puede presentar una infidelidad por alguno de los dos integrantes. 
Se inicia la relación como una luna de miel, esperándose que se prolongue por tiempo indefinido, pero muchas veces la pareja se olvida de hablar sobre los valores y creencias que se tienen, y de observar si los dos están de acuerdo y se comparten los mismos.

Es común que la infidelidad se asuma como una catástrofe, ya que son muchos los hogares arruinados por su causa. En un caso extremo se llegan a cometer y sufrir homicidios, suicidios, estados de ansiedad y depresión.

Ahora, la infidelidad se está presentando casi por igual entre hombres y mujeres, cuando antes sólo era un desliz exclusivo de los hombres, y pocas mujeres se animaban a arriesgar su relación de pareja.

Si un hombre le dice honestamente a una mujer que no es su pareja lo que realmente quiere, que la desea y que su único interés es tener una noche de placer, lo peor que conseguiría será una buena bofetada, un insulto o un desaire, pero si enmascara su verdadero deseo y para lograr su objetivo utiliza argucias como decir que ama y hace promesas de amor eterno, entonces va a lograr eso y mucho más. Si un hombre casado le dice a su amante que adora a su esposa, que jamás la dejará y que su hogar esta por encima de todo, lo más probable es que la mujer no esté dispuesta a perder los mejores años de su vida esperando a que el otro se separe de la supuesta bruja, mala, malvada, perversa, indiferente y cruel como es la forma en que muchos hombres casados presentan a sus esposas.

Hemos impuesto la deshonestidad como un valor superior. La infidelidad es un producto de la falta de honestidad. Nos da miedo enfrentarnos a nuestra verdadera esencia y ser congruentes con lo que somos, sentimos y pensamos.

¿Hasta cuándo seguiremos actuando como niños escondiéndonos del otro? ¿Cuándo haremos valido nuestro deseo y lo pondremos sobre la mesa para que el otro tenga la opción de decidir?¿No seguiría siendo mucho mejor decir abiertamente “He perdido el deseo, no quiero, no puedo”, que cubrir con el manto de la infidelidad una y otra vez las relaciones?

Teniendo en cuenta la diferencia hombre - mujer, ha sido más aceptada la infidelidad masculina mientras la femenina es condenada; el hombre la vive con satisfacción, mientras que la mujer la vive con culpa. Si se trata de una infidelidad masculina, las dos mujeres implicadas se odian mutuamente y creen cada una a su vez que la otra es la mala. Cuando es una infidelidad femenina, los dos hombres perciben como mala a la mujer.

Quien ha vivido la infidelidad manifiesta como algo muy doloroso haber sido traicionado. La infidelidad es percibida como maldad, algo bajo que busca dañar, destruir, de cuyos efectos devastadores es difícil reponerse. Los estragos que produce en la confianza, la persona no vuelve a creer en nadie, congela su corazón y se cierra la posibilidad de sentir amor. La realidad es que si una persona engaña a otra, las dos salen perdiendo, lo que en un momento era un acuerdo lleno de confianza y honestidad se vuelve una relación hostil, llena de dolor y sufrimiento, buscando algunas veces vengarse de la persona que un día se amó y se deseó jamás separarse.

Si supiera que está a punto de perder todo en su relación de pareja, ¿Qué estaría dispuesto a hacer?

Evitando enfrentar el vacío


Nuestras madres en su juventud no se podían reunir fuera de casa para ir a los restaurantes, para desayunar y charlar con amigas, asistir a un evento social o simplemente a merendar. Ahora las mujeres tenemos tantísimas excusas: el cumpleaños de la mejor amiga, baby showers, juevecitos o la reunión obligada de las mamás del colegio.

En la época de nuestras madres esto era impensable, salir a merendar era algo tan esporádico y casi siempre tenía que ver con una reunión familiar. Pero afortunadamente Monterrey se empezó a llenar de lugares muy atractivos para este tipo de reuniones, y las mujeres empezamos a experimentar un nuevo tipo de libertad. Ahora, se ve llegar a diferentes lugares a gran cantidad de mujeres bien arregladas, sonrientes, felices de reencontrarse cada cierto tiempo y reunirse con sus amigas o compañeras de alguna actividad o trabajo, y es ahí donde se inicia la interacción entre cada una.
Muchas veces se empieza desde los temas más superficiales como la moda, el peso, la o el mejor estilista de Monterrey, dónde conseguir las uñas o el delineado perfecto, hasta llegar a la queja más común donde todas logran ponerse de acuerdo: lo difícil que es conseguir buena ayuda doméstica.

Después de algunos momentos empieza la transformación de sus caras, empiezan a demostrar algún rasgo de tristeza o lo que es más imperceptible, que están ahí, pero muy distantes. Las más atrevidas buscan hacer contacto visual con alguna amiga sin encontrarlo y mucho menos hablarlo, al sentir diferentes emociones algunas eligen seguir comiendo o fumando, otras acaparando la plática volviéndose las más parlanchinas, las demás continúan con las quejas innumerables de los problemas cotidianos como las escuelas, las compras, el dinero que no alcanza para nada, los hijos y hasta el propio marido.
Lo que sí es una realidad es que están devorando el tiempo para no enfrentar lo que sienten o lo que les espera afuera, tal vez un subempleo, un problema con su pareja, una crisis con los hijos, la decisión de tener que trabajar y no poderlo enfrentarlo o la de tener un trabajo insatisfactorio. Esto se refleja por igual en mujeres que tienen todos los problemas económicos resueltos, hasta las que hacen un gran esfuerzo monetario por no dejar de asistir a sus reuniones programadas.

¿Podrán acaso enfrentar la vida como realmente la sienten? ¿Sabrán que pasa el tiempo y aún quedan sueños sin realizar? ¿Qué les gustaría comenzar? Quisieran tener el valor de tomar ciertas decisiones, o lo que es más doloroso, les gustará poder hablar de la tristeza y soledad que sienten dentro de sí mismas y no se atreven a compartirlo con "Las amigas" por miedo a ser juzgadas o rechazadas. Se tratan de convencer que sólo necesitan esperar un poco de tiempo, que "Así las cosas cambiarán", el eterno diálogo interno que las logra tranquilizar y las ayuda a seguir fingiendo que no pasa nada.


Las que intentan abrirse un poco y plantear algún tema serio generalmente se sienten incomprendidas e inmediatamente reciben respuestas de consuelo, de que podrían ser peor las cosas y que lo mejor es tranquilizarse. ¿Por qué? Porque al hablar de las inquietudes y problemas serios obligadamente, les mueve sus propias dudas y cuestionamientos interiores, sus angustias, y sobre todo sus miedos a compartir y buscar solución a sus problemas tan celosamente guardados. Aquí empiezan las excusas así como las soluciones: primero que el Gobierno arregle nuestro país, que se aguante un poco más y todo cambiará, que a la otra amiga le fue peor, que la crisis de los maridos pasará y lo mejor, que las propias hijas encontrarán (mágicamente) lo que a ellas se les perdió o les debe la vida. Pasan dos o tres horas, hablan y hablan sin llegar a ningún lado, hasta que llega la hora del adiós, besos, fotos, abrazos, intercambio de regalitos y una promesa fiel de volverse a ver. Y de nuevo a enfrentar la soledad y el vacío en el que se encuentran solas y acompañadas, rodeadas de la familia que no las conoce, perdidas en un hogar sin rumbo o mejor dicho, sin el rumbo que ellas quisieran porque aún no encuentran la dirección de sus propias vidas, seguir haciendo todos los "No sé qué para no sé quién", porque así debe ser, peleando sin encontrar solución.

Muchas mujeres buscan cualquier cosa que llene el tiempo, que evite el enfrentar el miedo, que las distraiga, aunque sea por momentos para no enfrentar el verdadero problema.

  • ¿Por qué no se nos enseñó a enfrentar la soledad?
  • ¿Por qué no podemos platicar sobre nuestras angustias, miedos e inseguridades?
  • ¿Por qué no nos atrevemos a buscar la realidad del problema?
  • ¿Realmente servirá de algo seguir fingiendo que la vida es perfecta?
  • ¿Compartirán las demás mujeres nuestros propios problemas, angustia y miedos?
  • ¿Serán capaces de acompañarnos en nuestros más profundos anhelos?
  • ¿Se sentirán solas, frustradas o desesperadas?


La solución sería aprender a correr el riesgo, buscar apoyo en alguna persona con la que una misma se sienta segura, salir del aislamiento y hablar, pero sobre todo, sentirnos acompañadas a la hora de enfrentar el dolor y la angustia.
Ser mujer no es un problema, vivirlo en soledad sí.

El Don del Perdón


Las personas cuando se sienten lastimadas, tienden a dar por terminados los acontecimientos pasados diciendo: "Yo, él, ellos o ellas hicieron todo lo que pudieron", pero esto no equivale a perdonar. Esta afirmación excluye la posibilidad de sanar, es algo así como aplicar un torniquete por encima de una profunda herida. Dejar el torniquete más allá de un determinado periodo de tiempo provoca gangrena por falta de circulación. El hecho de reprimir la cólera y el dolor no sirve de nada.


Si el instinto de una persona ha resultado herido, está se enfrenta con retos relacionados con la cólera. En primer lugar, suele tener dificultades para reconocer la intrusión, tarda en percatarse de las violaciones territoriales y no percibe su propia cólera hasta que le cae encima. Esto puede hacer que se experimente una reacción retardada varias semanas, meses, o incluso años después al darse cuenta de lo que hubieran tenido o podido hacer.


El instinto herido puede sanar practicando la imposición de unos sólidos límites, y practicando el ofrecimiento de firmes y generosas respuestas que no cedan a la tentación de la debilidad.
Insistir en hablar de un trauma y hacerlo con gran intensidad a lo largo de un determinado periodo de tiempo es muy importante para la curación, pero al final todas las heridas se tienen que suturar y se debe dejar que se convierta en tejido cicatrizado.

Las cuatro fases del perdón
1. Apartarse. Para poder empezar a perdonar es bueno apartarse durante algún tiempo, es decir, dejar de pensar en aquellas personas o acontecimientos que causan ira o dolor.
Eso no significa dejar algo por hacer, sino más bien tomarse unas vacaciones. Esto evita el agotamiento y permite que nos fortalezcamos de otra manera, disfrutando así de otras felicidades en nuestra vida. Nos prepara para la renuncia al cobro de la deuda que más tarde acompañará al perdón. Se trata de dejar la situación, el recuerdo y el asunto tantas veces como sea necesario. No es pasar algo por alto, sino adquirir agilidad y fortaleza para poder distanciarnos del asunto. Apartarse quiere decir ponerse de nuevo a escribir, aprender algo nuevo, amar algo que nos fortalezca y distanciarnos del asunto durante algún tiempo. Las lesiones del pasado acosarán mucho menos a una persona si ésta le asegura a la psique herida que ahora le aplicará bálsamos suavizantes, y más adelante abordará toda la cuestión de la causa de aquellas lesiones.

2. Tolerar. La segunda fase es la tolerancia, entendida en el sentido de abstenerse de castigar; de no pensar, ni hacer ni poco ni mucho. Resulta extremadamente útil practicar esta clase de refrenamiento, pues con ello se condensa la cuestión en un lugar determinado, de esta manera la persona puede concentrarse en el momento en que empezará a pasar a la siguiente fase. Eso no significa contemplar la situación con una cierta benevolencia y ver cuál es el resultado. Tolerar quiere decir tener paciencia, soportar y canalizar la emoción. Todas estas actitudes son unas poderosas medicinas.
Practícalas todo lo que puedas, pues se trata de una experiencia purificadora. No es preciso que las hagas todas al mismo tiempo; puedes elegir una de ellas; por ejemplo, la paciencia y practicarla. Puedes abstenerte de hacer comentarios y críticas de carácter punitivo, de comportarte con hostilidad o resentimiento. El hecho de abstenerse de aplicar castigos innecesarios fortalece la integridad de la acción y del alma. Tolerar equivale a practicar la generosidad, permitiendo que la gran naturaleza compasiva participe en cuestiones que previamente han provocado emociones que van desde una leve irritación a la cólera.

3. Olvidar. Significa arrancar de la memoria, negarse a pensar; en otras palabras, soltar, aflojar la presa sobre todo de la memoria. Olvidar no significa comportarse como si el cerebro hubiera muerto. El olvido consciente equivale a soltar el acontecimiento, no insistir en que éste se mantenga en primer plano sino dejar más bien que abandone el escenario y se retire a un segundo plano.
Practicamos el olvido conscientemente negándonos a evocar las cuestiones molestas, negándonos a recordar. El olvido es un esfuerzo activo, no pasivo.

Significa entretenerse con ciertas cuestiones y no darles vueltas, no irritarse con pensamientos, imágenes o emociones repetitivas. El olvido consciente significa abandonar deliberadamente las obsesiones, distanciarnos voluntariamente y perder de vista el objeto de nuestro enojo, no mirar hacia atrás y vivir en un nuevo paisaje, crear una nueva vida y unas nuevas experiencias en las que pensar, en lugar de seguir pensando en las antiguas. Esta clase de olvido no borra el recuerdo, pero entierra las emociones que lo rodean.
4. Perdonar. Hay muchos medios y maneras de perdonar una ofensa a una persona, una comunidad o una nación. Conviene recordar que el perdón "definitivo" no es una rendición, es una decisión consciente de dejar de guardar rencor, lo cual significa perdonar una deuda y abandonar la determinación de tomar represalias. Tú eres quien tiene que decidir cuándo perdonar y qué ritual se deberá utilizar para celebrar el acontecimiento, tú decides qué deuda no se tiene que seguir pagando. Algunas personas optan por conceder un perdón total, eximiendo al ofensor de la obligación de una indemnización ahora o más adelante, otras optan por interrumpir el proceso, desistir de cobrar la deuda en su totalidad y decidir que lo hecho hecho está, y lo que se ha pagado hasta ahora es suficiente. Otra forma de perdón consiste en exonerar a una persona sin que ésta haya cumplido ningún tipo de indemnización emocional o de otra clase. Para algunos, la conclusión del perdón significa mirar al otro con indulgencia, que es lo más fácil cuando se trata de ofensas relativamente leves.

Una de las más profundas formas de perdón consiste en ofrecer de manera que sea una compasiva ayuda al que nos ha ofendido, lo cual no significa introducir la cabeza en el cesto de la serpiente, sino responder desde una actitud de clemencia, seguridad y buena disposición. El perdón es la culminación de todo lo precedente, toda la tolerancia y todo el olvido. No significa abandonar la propia protección sino la frialdad. Una forma muy profunda de perdón consiste en no excluir al otro, en dejar de mantener distancias, ignorar o comportarse con frialdad o mantener actitudes falsas o condescendientes. Para la psique del alma es mejor limitar el tiempo y las respuestas mordaces a las personas cuyo trato nos resulta difícil que comportarnos como maniquíes insensibles. 
El perdón es un acto de creación que se puede otorgar de muy variadas maneras:

  • Se puede perdonar de momento, perdonar hasta entonces, perdonar hasta la próxima vez, perdonar pero no dar más oportunidades.
  • Se puede dar una, varias o muchas oportunidades, o dar una oportunidad en determinadas condiciones.

Se puede perdonar en parte, en su totalidad o la mitad de una ofensa. Se puede otorgar un perdón general.

Tú eres el que decide.
¿Cómo saber si se ha perdonado o no? En caso afirmativo, tiende a compadecerse de la circunstancia en lugar de sentir cólera, tiende a compadecerse de la persona en lugar de estar enojada con ella. Tiende a olvidar lo que tenía que decir al respecto, comprende el sufrimiento que dio lugar a la ofensa. Prefiere permanecer al margen. No espera nada. No quiere nada. Puede que no termine con un "vivieron felices", pero a partir de ahora estará esperando un "había una vez".

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