La mayoría de las personas deciden ver a los adultos mayores como gente que sólo va perdiendo facultades físicas y que se vuelve una carga. En nuestra cultura no nos enseñan a poner atención a dichas personas, y sobre todo, a respetar sus propias necesidades.
Definitivamente el cuerpo empieza a fallar, la mente a divagar y a generar inconvenientes dentro del ámbito familiar, y se incrementa una serie de enfermedades y deficiencias acumuladas por la edad.
¿Alguna vez ha pensado cuáles son los sentimientos de estas personas? Creo que no nos hemos tomado un poco de tiempo para conocer y entender cuáles son los sentimientos de las personas mayores. Si Hablamos con nuestros padres o abuelos, descubriremos un mundo lleno de experiencias aprendidas a través de los años y de una inmensa sabiduría acumulada.
Generalmente nos podrán enseñar que la mitad de su vida la dedicaron a tratar "De devorarse el mundo", sintiéndose personas jóvenes, invencibles o indestructibles. La segunda mitad "Aprendieron la humildad" y a aceptar que necesitan depender de otros para su sobrevivencia. La experiencia les enseñó que en la vida lo más importante es lo que se lleva en el interior, no lo que se obtiene con las cosas materiales. Es aquí donde muchos hijos o nietos se niegan a participar con un poco de atención o amor hacia ellos, y son ellos los que más lo necesitan. Hablar y repetir lo mismo o incluso olvidarse de muchas cosas suele desesperar a los demás, pero... ¿Qué no es lo mismo que hacíamos cuando ellos se encargaban de nosotros cuando éramos bebés? ¿Acaso ellos no nos atendían y repetían lo mismo cientos de veces? ¿Por qué no podremos devolver con el mismo amor lo que ellos ya nos dieron? Y si no fue así, ¿No será tiempo que nosotros aprendamos a hacerlo?
A este mundo sólo venimos a dar y recibir amor. Compartirlo con las personas es lo que puede hacer que nos sintamos llenos de el.