Follow Martha on FacebookFollow Martha on TwitterMartha's BlogYoutube | Martha TVFeedsMapa y Direcciones
Artículos Adultos Adultos Mayores Es difícil decir adiós "el proceso de duelo"

Es difícil decir adiós "el proceso de duelo"

Sólo cuando se es niño se puede pensar que las personas que amamos son eternas, que siempre estarán a nuestro lado y que si mueren de alguna forma mágica regresarán. La ilusión perdura hasta casi la pre-adolescencia, cuando se empieza a asimilar que la "Muerte de un ser querido es real" y qué el que se fue no regresará.

A todos nos gustaría conservar el pensamiento mágico que sólo se experimenta en la niñez, cuando se cree que con sólo pensar o desear algo esto mágicamente se realizará, pero la vida se encarga a veces suave y otras violentamente de enseñarnos cuál es la verdadera realidad.
Cada vez que recurre una persona a mi consultorio con una gran pena porque perdió a un ser querido o porque está a punto de perderlo, puedo sentir su dolor, tener empatía y compartir su tristeza, lo único que no puedo hacer es enseñarles o anticiparles cómo se sentirán ellos cuando enfrenten dicha realidad. Algunas personas me dicen por favor ayúdame, PREPÁRAME PARA LA FUTURA PÉRDIDA DE “X” PERSONA, y enseguida me mencionan el nombre y parentesco del familiar, amigo o conocido que está a punto de partir de sus vidas. Probablemente se sientan desconcertados cuando les explico que nadie puede prepararlos ante dicha pérdida, y que este es un proceso único, personal e individual que cada uno debe enfrentar, que los profesionales de la salud les podemos dar elementos y herramientas para pasar por esa crisis, pero que ni siquiera un mago podría explicarles los sentimientos tan intensos, confusos y algunas veces devastadores que se pueden llegar a experimentar. La respuesta crea confusión, angustia y enojo, pero cuando les aclaro que sólo al vivir dicha experiencia podrán superar la pérdida, comienzan a escuchar atentamente el por qué esta situación se vuelve difícil. Primero les expongo que necesitamos recordar que si la pérdida duele, angustia o estresa es porque tenemos y sentimos intensas emociones, algunas veces contradictorios hacia la persona (estos sentimientos pueden ser positivos o negativos), pero se experimentan con la misma intensidad. Dentro de las recomendaciones que es puedo sugerir es ponerse en paz con la persona que está a punto de partir (si se tiene alguna creencia o fe en particular probablemente en ese momento no esté dando la fortaleza necesaria, pero esto es transitorio y normal), incluso si la pérdida ya se materializó sin importar el tiempo en que se haya pasado, y pueden ser meses o años (les recuerdo que esto no implica que se sientan liberados y en paz con esa persona y menos consigo mismos).

Existe el mito de que al morir una persona inmediatamente debemos perdonarlas y ponernos en paz con ellas, lo que implica un grave conflicto interno porque no nos permite expresar nuestros verdaderos sentimientos (que muchas veces son contradictorios), y tratamos de evadir el proceso real del "DUELO" el cual nos permitirá realmente ponernos en paz, no sólo aparentar que estamos en paz.

No existen sentimientos buenos o malos, lo que si es importante es cómo los expresamos y qué hacemos con ellos. 
La separación de alguien a quien amamos o incluso a quien odiamos será más fácil si podemos poner en orden nuestro corazón con esa persona, y decirle adiós sin dejar deudas emocionales pendientes.

¿Qué hacer?

1. Primero se necesita aceptar el hecho. Saber que esa persona ya no estará en nuestra vida con enojo, frustración o incluso coraje.

Se necesita aceptar que ya partió y no regresará.

2. Empezar a arreglar los asuntos emocionales pendientes:

a) Resentimiento. Escribir o hablar sobre todo lo que sentimos acerca de la persona que partió y quedó en deuda con nosotros porqué no nos dio, dijo tal o cual cosa, nos lastimó o tal vez dejó muchas cosas pendientes entre los dos.

b) Culpa. Expresar libremente cuanto sentimos que pudimos haber dicho o hecho por la persona que se falleció, incluso si lo hicimos y aún así nos sentimos culpables (palabras, hechos, acciones u omisiones).

c) Agradecimiento. Uno de los pasos más difíciles es agradecer a la persona que partió su colaboración o participación en nuestra vida. Muchas veces se piensa que sólo hizo o dijo cosas que dañaron o lastimaron, pero aún en esas circunstancias se debe recordar que se puede aprender a fortalecerse a través del dolor, abandono, maltrato, rechazo o engaño.

3. El adiós. Después de experimentar que no tenemos sentimientos pendientes (y nos hemos tomado todo el tiempo necesario para efectuar los pasos anteriores), tendremos que despedirnos y decir adiós a la persona que ya partió, así como aceptar que no estará con nosotros en este mundo.

4. Duelo. Aquí se inicia realmente la etapa de duelo. Se puede expresar con nostalgia, llanto y dolor, pero la gran diferencia es que se logra experimentar paz interior.

5. ¿Y ahora qué? Aquí se comienzan a planear actividades aceptando el cambio radical donde dicha persona ya no participará en las celebraciones, reuniones, hábitos, costumbres y vacaciones. Y que las convivencias familiares y amistades implicarán un estilo de vida diferente, ni bueno o malo, pero si totalmente diferente.
Sabemos que nada ni nadie puede hacer este trabajo personal por nosotros mismos, también estamos concientes que depende de una decisión propia cómo y cuándo realizarlo, pero una pequeña guía de por donde podríamos empezar ayudará a poner en orden la vida, y si no es posible lograr sentir la felicidad total y absoluta, si brindarnos lo más importante: Paz Interior