Las personas que se encuentran en la tercera edad o edad de los Adultos Mayores, a veces tienen en sus manos cómo enfrentar y vivir esta parte de su vida. Si la persona se encuentra viviendo con enfermedades y achaques propios de esta edad, tiene claridad mental y es independiente en sus decisiones, puede decidir cómo pasar sus días. En sus manos tiene la oportunidad de elegir que tipo de calidad quiere experimentar, qué va a hacer con todo el tiempo libre que tiene y que tanto añoró cuando era joven. Aquí se decide lo que quiere dejar como lección a los que conviven con ellos y cómo les gustaría que fueran recordados por su familia.
Los años pueden haber fortalecido, templado sus propias emociones y enseñado lo más importante de esta vida, o por el contrario, haberlos amargado y que estén descontentos con lo que han logrado. Los que por alguna razón ya no tienen libertad de elección, se encuentran enfermos o son totalmente dependientes de alguien, responderán con una actitud positiva o negativa de acuerdo a como hayan pasado los años anteriores, y sobre todo si lograron la realización de todos sus sueños, metas y anhelos. Lo más importante en esta edad es la actitud con la que se enfrenta cada circunstancia y decisión a tomar.
No deja de sorprendernos ver en diferentes actividades y llenos de energía a personas de mas de 75 u 80 años, que aún quieren invertir cada minuto de su vida en algo provechoso, divertido o intelectual. Es ahí cuando nos preguntamos en qué consiste tanta diferencia entre una persona y otra. La diferencia es que los años los han curtido y fortalecido, y pueden mostrar gratitud por cada momento que viven sin desperdiciar el tiempo en sentimientos que los harán pasar malos momentos. Son los sabios que en cada paso nos enseñan que en esa edad se puede decidir ser feliz y agradecidos por la oportunidad de ser los maestros de las personas más jóvenes.