Los ciclos que nos corresponde recorrer en nuestra vida son igual que las estaciones del año.
La decisión de cómo se vive la tercera edad es personal. Se puede comparar como una etapa fría, sombría y sin alicientes, o se puede decidir experimentar la satisfacción de la experiencia acumulada, el placer de compartir con los que se ama, el tiempo y amor sin la presión y el estrés de no tener tiempo para convivir con ellos.
Así como el invierno una vez fue primavera, ahora les toca a todas las demás estaciones acompañar, ser amables, compasivos y amorosos con las personas que se encuentran envejeciendo, ya que sólo hay que recordar que llegó el momento de devolver lo que ellos en algún momento hicieron por los hijos: ayudar a dar los alimentos (algunas veces en la boca) y ayudar a caminar (como ellos enseñaron a sus hijos). Esa y muchas cosas más que se irán presentando dependiendo del deterioro de la salud física.
¿No será que sólo necesitan que se haga lo mismo que ellos hicieron cuando éramos bebés?
¿Será tan difícil devolver el amor qué se nos dieron incondicionalmente?
Comprender los ciclos de la vida, aceptarlos y comprenderlos, ayudará a ser personas más sanas a nivel emocional recordando: “AMOR, CON AMOR SE PAGA”.