Muchos padres prefieren que sus hijos sigan las reglas y la disciplina en lugar de tener una buena comunicación con ellos.
Los jóvenes en la actualidad cada día se alejan más y más de los adultos como una forma de sentirse más libres, llegando a tomar como modelo a los propios compañeros de su misma edad. Realmente es alarmante la poca importancia que los padres le dan a lo que está sucediendo en la actualidad con sus hijos. Se Concentran en que sus hijos sigan al pie de la letra las instrucciones y las reglas del hogar y se olvidan que lo más importante es cómo se sienten y que necesitan.
Al observarlos envalentonados y retando todo tipo de autoridad parecería que dentro de ellos se encuentra una persona adulta con conocimiento suficiente del manejo de su vida. Lo que sucede, es que los jóvenes usan máscaras para protegerse de su fragilidad e inseguridad, pero sobre todo, para ser aceptados dentro de su mundo social. Los padres necesitamos recordar primero lo que nosotros mismos vivimos cuando teníamos esa edad y sobre todo, cómo nos sentíamos con nuestros propios padres. En segundo lugar, debemos entender que detrás de un muchacho (a) que tiene su cuerpo casi como el de un adulto(a), hay una persona asustada con el mundo al que se está enfrentando y para el cual la mayoría de las veces no se encuentra preparado. Tener el cuerpo de un adulto no necesariamente significa pensar como adulto. Dejemos de criticar y asustarnos de los jóvenes, y tomemos la iniciativa de acercarnos a ellos. Conozcamos su mundo y sobre todo, usted decide que prefiere qué le obedezcan obligándolos a que respeten, o qué se revelen a sus imposiciones a tener buena comunicación con ellos. Así sabrá que tipo de información necesitan ante la problemática que están enfrentando y sobre todo, usted será la primera persona a la cual recurran en caso de necesitar ayuda.