Los niños dependen de sus padres no sólo para ser protegidos, cuidados y bien alimentados. La forma en que ellos le hablen, acaricien, le den reconocimiento y lo acepten es determinante para su desarrollo físico, intelectual y emocional.
Por mucho tiempo se han discutido los factores que determinan el futuro de un niño (a), y que en conjunto podrán hacer que los niños tengan una personalidad integrada, pero cabe destacar que hay uno que le dará la fortaleza y capacidad de enfrentar las etapas del desarrollo y los obstáculos que se le presenten: LA AUTOESTIMA. La autoestima o sentimiento de valía que desarrolla el niño durante su infancia es precisa para entender cómo se siente el niño consigo mismo y cómo se relaciona con el mundo externo. Si cada padre y madre pone especial atención en las conductas y emociones de sus hijos, podrá detectar a tiempo qué áreas de su vida necesitan ser reforzadas y cuáles se necesitan cambiar.
Lograr que los niños tengan fortaleza interna es algo sencillo, sólo se necesita saber que la crítica, la censura y el juicio disminuyen la autoestima y que por el contrario la aprobación, la aceptación y el amor incondicional de parte de los padres incrementan su fortaleza y su valía. Los niños necesitan algunos años para aprender a enfrentar en forma positiva y sin miedo el mundo que los rodea. Si los padres ponen atención a estas etapas del desarrollo de sus hijos, podrán estar seguros de que enfrentaran el mundo de forma diferente.
Aprender a amar a los niños es sencillo, y más cuando son los propios.