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Padres marcados por su generación

Creo que para celebrar un día tan especial, primero tendríamos que ubicar en cuál de todas las generaciones nos encontramos.
Todos los humanos tenemos sentimientos encontrados con nuestros padres. A diferencia de la madre que no se preocupa de separar rápidamente de ella a los hijos, el padre desde que ve a sus hijos pequeños los visualiza independientes, alejándose del hogar y realizándose a través de diferentes carreras, oficios y logros personales; consiguiendo cada uno diferentes metas y objetivos.

En las nuevas generaciones se presentan cambios totalmente diferentes a las décadas anteriores, y parecería que también las emociones han cambiado, pero internamente permanecen los mismos sentimientos de amor padre-hijos con diferentes formas de expresión, siendo importante diferenciar qué generación nos tocó vivir con nuestro padre, para poder saber cómo interactuamos y nos comunicamos con él.

Padres autoritarios
Si somos hijos entre 40 y 50 años, seguro nuestro padre (si aún tenemos la dicha de conservarlo vivo) es de los nacidos en los años 20 y 30, educados con una férrea disciplina y donde sólo se aceptaba la decisión que el padre tomaba por cada miembro de la familia, incluso aún por la de la esposa, quien solía decir ante un cuestionamiento difícil o ante la petición de algún permiso especial: "Pregúntale a tu padre" o "Lo que diga él". Eso hacía que los hijos no se comunicaran con el padre, sólo se seguían sus instrucciones, y la madre intervenía haciendo el papel de intérprete, traductora o conciliadora entre lo que los hijos necesitaban y lo que el padre autorizaba. Aquí no existía una comunicación de padre a hijo, más bien era una disposición sin argumentos o imposición de respeto a lo que él padre decía.

Padres hippies
Si somos hijos treintones es muy probable que nuestros padres hayan nacido en los 50, donde ya empezaba la edad "hippiesca" de ellos, y sentían que podían revolucionar el mundo, pero a la hora de educar a sus propios hijos intentaron imponer la disciplina que ellos recibieron, negándose los hijos a aceptarla y refiriéndose a sus propios padres como ridículos y "setenteros" por anticuados y fuera de onda. Aquí es donde empiezan los problemas porque se inicia una revolución y cambios radicales a través de la información sobre cómo se debe llevar la educación de los hijos, y ningún padre logra establecer el mismo rol como el que su padre tenía, y tampoco como aquél que a él le gustaría tener. Aquí en lugar de la comunicación se empieza más la discusión y oposición ante el antiguo "Deber ser" y los hijos se niegan a seguir ese rol asignado por su padre creando más hijos rebeldes.

Padres permisivos
Si somos hijos entre los quince y veintitantos años, las situaciones son totalmente diferentes. Con un padre nacido entre los años 60’s y 70’s la educación está en pleno cambio sobrecargado de información. Aquí es donde los padres no saben qué es lo adecuado y qué es lo incorrecto para sus hijos. Las nuevas teorías los confunden y los hijos se apoderan del poder, pareciendo muchas veces que los hijos son los que llevan la casa y pareciendo más papás de sus propios padres, tomando o imponiendo sus propias decisiones y los padres perdidos se van a los extremos:
• Dando todo tipo de cosas materiales.
• Soltando el poder a la madre (y a veces ésta también lo hace).
• Volviéndose críticos, rígidos y/o persecutorios.
En mi opinión es la generación de padres más asustados, intimidados e internamente divididos con tanta información sobre la "educación correcta" para sus hijos, con el agravante de los problemas que antes no existían, como el SIDA.

Antes uno no se imaginaba abordar con los padres o esperar algún tipo de información de parte de ellos sobre temas como educación sexual, drogas más elaboradas y tóxicas, pornografía, ingestión del alcohol y el permiso para manejar automóvil a temprana edad (14 años), la deserción escolar, el regreso de los antros en la madrugada y embarazos no deseados.
Ahora los padres intentan comunicarse franca y directamente con sus hijos, pero ellos saben que su padre no vivió lo que ellos están experimentando, o quizá no en la misma magnitud y libertad, percibiendo en los vagos intentos de comunicarse el miedo, ansiedad y angustia cuando los padres abordan temas difíciles, nuevos o totalmente desconocidos. Estos padres tratan de orientar a sus hijos ante la desesperación o provocación de los mismos con un "Ya sé todo" o "¿Acaso piensas que soy un bebé?" y terminan con un sermón o recriminación, tratando de educar y enseñar a través de culpas, amenazas o castigos, a lo cual los hijos se rebelan y el padre resuelve soltar el poder y dejar de enseñar los límites adecuados para la formación de los hijos y la adecuada protección física, social y emocional.

Padres de los 90’s
Si los hijos tienen menos de 14 años, seguramente sus padres decidieron tenerlos en los 90’s, lo cual les dará la oportunidad de las nuevas opciones como son las escuelas para padres, estimulación temprana, moda, asesoría psicológica, incluso desde edad preescolar.

¿Qué hacer este día con nuestro padre?
Si tu padre tiene 70 u 80 años, abrázalo, habla de temas que a él le interesen y dile: "Te amo, gracias por ser mi padre".
Si tu padre tiene 50 ó 60 años, comunícale lo que aprendiste de él y explícale que ahora sabes lo que significa "Ser padre" y que lo puedes comprender.
Si tu padre tiene entre 40 y 50 años, dile que se tranquilice, que está haciendo bien su trabajo de padre y asegúrale que puedes resolver tus problemas (con tu novia o novio, la selección de carrera o trabajo, intercambio de estudios o cambio de ciudad). Escúchalo, tal vez no esté tan ruco como crees, aunque se equivoque. Confiar en él te hará amarlo más.
Si tiene entre 25 y 35 años, probablemente esté sobresaturado de trabajo pensando en el futuro económico, escolar y de atención familiar, asustado con su nuevo rol y con hijos pequeños que tal vez llegaron sin estar planeados conscientemente. A ellos sólo dales abrazos y besos (o tú papá, a tus hijos pequeños), estos padres sólo necesitan tiempo para aprender todo acerca de sus hijos y su rol de "Ser padre".
A los que perdieron a su padre a temprana edad, las dificultades de la vida los empujó y preparó a sacar sus propios recursos internos y les enseñó a ser buenos padres a través de la ausencia de éste y del gran esfuerzo, algunas veces acompañado de sufrimiento.
Los padres que renunciaron o abdicaron a estar presentes en la vida de sus hijos, se perdieron la gran oportunidad de ver crecer la plantita y ver rendir los frutos que los hijos lograron. La función de ser padre no sólo es la de ser padre biológico (o de sembrar la semilla), sino la de un compromiso amoroso con los hijos hasta que éstos estén listos para volar.
Aquellos padres que por alguna razón perdieron a un hijo, sin importar la edad o las circunstancias de cómo sucedió, mi más sincero reconocimiento por seguir adelante con el resto de la familia. Sólo necesitan recordarse a sí mismos que los tuvieron el tiempo necesario mientras ellos les enseñaban lecciones amorosas siendo sus maestros.
Deseándoles a todos con amor ¡Feliz Día del Padre!