La mayoría de las personas esperan con ilusión que lleguen las fechas Navideñas. Confando en que estas serán llenas de paz y armonía familiar. El desencanto suele surgir cuando se inician las peleas y discusiones familiares y parece imposible llegar a acuerdos pacíficos. El problema se disfraza de pleitos y discusiones como: ¿En casa de quién se pasará la Navidad?, ¿Qué regalos se darán a la familia? ¿Cuánto costarán?, ¿Con qué familia irán primero?, ¿Dónde pasarán más tiempo? Etc. Y…

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