Es frecuente en la terapia descubrir que muchos adultos fueron víctimas de abuso sexual en su infancia, el haber mantenido en secreto esta terrible experiencia hace que en la edad adulta se manifieste como: coraje, ira, frustración, deseo de venganza, rechazo, baja autoestima e incluso depresión.
Nadie tiene un manual para sanar sus heridas del pasado; pero lo que si se puede hacer es acudir a ayuda profesional (el cual será un ambiente protegido y privado) para hablar de esos terribles secretos que por muchos años han atormentado la esencia de la persona.
Y que se puede hacer:
Se recomiendan varias acciones que devolverán el poder y la seguridad a la persona que ha sido víctima.
1.- En la terapia se analizan las diferentes opciones para sanar el pasado. Si el victimario aun existe y se puede localizar, se prepara a la persona para la confrontación de los hechos.
2.- Si la persona no está al alcance de la víctima, se le enseña que el/ellla no fueron responsables de lo que les sucedió y que fueron violentados por circunstancias ajenas a ellos mismos.
3.- Se enseñan técnicas para sacar y ventilar el enojo y el dolor acumulado por muchos años con el objetivo de que se comience a sanar las heridas.
4.- Durante el período de sanar dichas heridas se recomienda que se de permiso de expresar su dolor y todos los sentimientos que con ello conlleva, al igual que hacer ejercicio para sacar toda esa energía acumulada y así no permitir que se convierta en síntomas físicos.
Estas son solo unos pequeños pasos a seguir, pero hay muchísimas técnicas que permiten elaborar el dolor y convertirlo en su propia fortaleza. Nadie debería pasar por este tiempo de experiencias, pero cuando forman parte del pasado, se tiene la responsabilidad de sanar y permitir vivir una vida emocionalmente sana.

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