Desde hace algunos años  Facebook se ha convertido en uno de los principales medios de comunicación, gracias a él las personas se han reencontrado con amigos que difícilmente lo habrían hecho sin esta valiosa herramienta de comunicación.
También las familias en cuestión de segundos se enteran como está el resto de sus familiares y, lo que es más sorprendente, con la inclusión de las fotos todos saben quien asistió a determinado evento, quien entró o salió del hospital, quien está embarazada, o si ya tuvo su hijo, a quien promovieron en el trabajo, o incluso se utiliza para a que los demás se enteren si hay alguna persona peligrosa, ya sea que se busca o que es de alto riesgo.
Hasta aquí bien por todos los Facebookeros que están haciendo uso de este medio. Lo que no se dice es lo que está pasando a nivel encubierto, que ha provocado graves problemas. Por un lado los lugares que ofrecen empleo están utilizando la información compartida en este medio para evaluar al candidato/a a determinado puesto, enterándose de sus costumbres, cualidades, creencias, hábitos,  defectos, actitudes realizadas fuera del trabajo, o lo que es peor los que opinan e incluyen comentarios negativos de trabajos y jefes anteriores, lo que ha cerrado muchas puertas a los aspirantes a conseguir trabajo.
En cuanto a los adolescentes, se ventila una seria información de las cosas que se atreven  a hacer y el estado en que se encuentran. Dentro de las reglas de Facebook, existe un requisito de que sean mayores de edad, el cual no se cumple y pone muchas veces a los jóvenes en evidencia, en ridículo o, lo que es de alarmarse, en alto riesgo.
Por otro lado, a Facebook se le ha empezado a llamar el gran destructor de relaciones de pareja, ya sea de noviazgo o de matrimonios. Las personas a través del Facebook han empezado a encontrar antiguos conocidos (as) con las que han tenido alguna relación amorosa, otros han empezado lo que se llamaría amor a primer encuentro en Face y otros, debido a la fragilidad de sus relaciones, inician un relación amorosa idealizada, ya que si existe la barrera del contacto humano todo puede ser perfecto y maravilloso.
Lo que sucede es que ante una grieta en una relación, un distanciamiento, o un problema sin arreglar, resulta más sencillo buscar la relación perfecta dentro de la palabra escrita, donde se puede maquillar perfectamente los sentimientos reales.
Todo quedaría como un juego sin intenciones peligrosas si la pareja no se diera cuenta de que su compañero/a, empieza a tener diferentes cambios de conducta, empieza a dedicarle más horas a internet, argumentando que tiene trabajo, deja de comunicarse con su pareja, e incluso llega al extremo de rompimientos dolorosos.
Las parejas se han vuelo casi paranoicas de la clave para ingresar a la información de su pareja, ya que ésta es guardada celosamente, las relaciones se vuelven perseguidoras de lo que se pone o se deja de poner, llegando a escudriñar cuidadosamente a la pareja. Se checa si existe compromiso, si éste se menciona o no, por el comprometido/a, se revisan cuidadosamente las fotos y las etiquetas que a ellas se le ponen, y se empieza a vivir una inseguridad de ¿Qué? ¿Cuáles? ¿Cuántos? y ¿Los dóndes? Son agregados.
Lo que empezó como un excelente juego y medio de comunicación, se pronostica como un futuro peligro para ciertas personas. Si usted quiere tener una relación sana, y sobre todo si no quiere poner en riesgo su trabajo, ponga mucha atención en lo que dice y pone en Facebook, de esto podría depender su seguridad económica y su bienestar emocional. Piénselo antes de comentar o subir sus fotografías. Siempre habrá alguien vigilándolo.

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