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A REFORZAR LA AUTOESTIMA DE SUS NIÑOS
Los niños dependen de sus padres no sólo para ser protegidos, cuidados y bien alimentados. La forma en que ellos le hablen, acaricien, le den reconocimiento y lo acepten es determinante para su desarrollo físico, intelectual y emocional.
Por mucho tiempo se han discutido los factores que determinan el futuro de un niño (a), y que en conjunto podrán hacer que los niños tengan una personalidad integrada, pero cabe destacar que hay uno que le dará la fortaleza y capacidad de enfrentar las etapas del desarrollo y los obstáculos que se le presenten: LA AUTOESTIMA.
La autoestima o sentimiento de valía que desarrolla el niño durante su infancia es precisa para entender cómo se siente el niño consigo mismo y cómo se relaciona con el mundo externo. Si cada padre y madre pone especial atención en las conductas y emociones de sus hijos, podrá detectar a tiempo qué áreas de su vida necesitan ser reforzadas y cuáles se necesitan cambiar.
Lograr que los niños tengan fortaleza interna es algo sencillo, sólo se necesita saber que la crítica, la censura y el juicio disminuyen la autoestima y que por el contrario la aprobación, la aceptación y el amor incondicional de parte de los padres incrementan su fortaleza y su valía. Los niños necesitan algunos años para aprender a enfrentar en forma positiva y sin miedo el mundo que los rodea. Si los padres ponen atención a estas etapas del desarrollo de sus hijos, podrán estar seguros de que enfrentaran el mundo de forma diferente.
Aprender a amar a los niños es sencillo, y más cuando son los propios.
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AMOR INCONDICIONAL, "REGALO INDISPENSABLE PARA SOBREVIVIR"
Después de pasar estos días tan acelerados, cuando los padres tratan de visitar a toda la familia y regalar lo mejor que pueden a sus hijos, el mejor y único regalo indispensable que le pueden dar a un niño y sin el cual no puede vivir es el “AMOR INCONDICIONAL”. Cuando se escuchan estas palabras parecería que todos damos por hecho que los niños lo tienen, y muchas veces ni siquiera se cuestiona que lo puedan necesitar.
Sólo al observar el desarrollo de un niño, la manera en que enfrenta la realidad fuera de casa y su desempeño escolar podremos detectar si realmente el niño se siente amado incondicionalmente y si esto está siendo el alimento diario de parte de las figuras más importantes que espera recibirlo: Los Padres.
Educar, guiar, poner límites y acompañar no necesariamente quiere decir amar. Amar es aceptar a los niños con su propia personalidad, con sus propias características y su propia naturaleza.
Uno de los errores más grandes que cometen los padres, es tratar de convertir a sus propios hijos en lo que a ellos les gustaría que fueran, no en lo que realmente son.
Se piensa que estar presente en la vida de los hijos acompañarlos y proveerlos de lo mínimo necesario, hará que los niños se sientan amados y seguros, pero esto desgraciadamente no es así. Para que un niño se sienta amado es necesario que se le respete y escuche cuando plantea sus necesidades emocionales, se le reconozca y se le refrende día a día el amor que se siente por ser quien es, y se le asegure que siempre contará con el amor de su padre y/o de su madre.
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LO QUE NECESITA SABER SOBRE EL ABUSO SEXUALL INFANTIL
En Nuevo León se reporta un incremento alarmante de delitos sexuales cada año, pero el número de abusos sexuales no reportados y más a menores, es mucho mayor e impactante. La causa es que los niños tienen miedo a decir lo que está pasando. ¿Por qué? Porque o son muy pequeños y no saben qué sucede, tienen temor a que no les crean, o porque piensan que realmente el agresor cumplirá sus amenazas para hacerlos guardar silencio.
Por otro lado, el procedimiento legal para validar un episodio de abuso es bastante difícil y vergonzoso. Muchos adultos responsables de cuidar a los pequeños no confían en que las autoridades intervendrán favorablemente en la solución del delito y menos en que se "hará justicia".
El problema debe ser atendido inmediatamente, el abuso terminado, y el niño rescatado y protegido y debe recibir ayuda profesional inmediata. Urge que el agresor sea identificado y sancionado severamente.
De acuerdo con la ley, el que ha abusado de un menor lo seguirá repitiendo con otros, no importa los años que pasen del hecho sucedido o los años que tenga el abusador; las agresiones a menores no se detienen y se continuarán repitiendo con otros niños a su alcance.
El daño ocasionado al menor es muy doloroso y la falta de atención profesional de médicos y psicólogos, produce resultados devastadores en los pequeños, dejando secuelas negativas que saldrán a la superficie en la adolescencia o en la edad adulta con conductas inadecuadas y personalidades disfuncionales.
El Día Internacional de los niños y las niñas inocentes víctimas de agresión, se conmemora el 4 de junio. De acuerdo con lo que dicta la UNICEF, es una buena oportunidad para reflexionar sobre el tema.
¿Está mi hijo en riesgo?
Es un mito que sólo se debía cuidar a los niños de los extraños o desconocidos, esto ya se ha derrumbado. Las estadísticas nos dicen que el abuso sexual a niños en la mayoría de los casos ocurre dentro de la familia, o por parte de personas conocidas por el menor como podrían ser su padre, padrastro, hermano mayor o cualquier otro familiar. Si es fuera del hogar podría ser por un amigo, vecino, niñera, profesor o molestador oportunista.
Sin embargo, cuando el abuso sexual ha ocurrido, el niño desarrolla una variedad de pensamientos y sentimientos como ansiedad, angustia y culpabilidad, por lo que los padres deben estar atentos. Es común que un niño que fue víctima del abuso sexual prolongado desarrolle una personalidad con baja autoestima, sentimientos de inutilidad, fracaso y rechazo o una perspectiva anormal sobre la sexualidad. El niño puede llegar a sentirse retraído o desconfiar de los adultos, también puede llegar a pensar en el suicidio.
No siempre hay señales físicas de abuso. Hay indicios que únicamente un médico puede detectar, como daños en el área genital o anal, pero siempre se observaran cambios drásticos en el comportamiento del niño y de su conducta habitual.
Los síntomas pueden incluir:
• El interés insólito o evasión desmedida por cualquier cosa de naturaleza sexual.
• Problemas para dormir o pesadillas.
• Depresión o alejamiento de amigos o familia.
• Comportamiento seductor.
• Declaraciones de que sus cuerpos están sucios o dañados, o miedo de que haya algo grave en el área genital.
• Negación de asistir a la escuela.
• Negación de regresar a casa de la escuela.
• Delincuencia.
• Evidencia de abuso sexual en dibujos, juegos o fantasías.
• Comportamiento o ideas suicidas.
• Temporadas de llanto constante.
• Cambios alimenticios (aumento o disminución).
• Otros cambios en su conducta normal.
¿Qué se puede hacer?
Los abusadores pueden hacer que el niño se sienta temeroso de hablar, y harán un esfuerzo especial para hacerlo sentir culpable para que el niño no los denuncie.
Si un niño dice ha sido acosado, los padres deben asegurarle al niño que lo que ha sucedido no es culpa de él. Es natural que como padres y madres estén enojados; sin embargo, lo importante es tener cuidado de que el niño entienda que su enojo no está dirigido contra él, después se debe ir a un examen médico y a una consulta psicológica y sobre todo denunciar al agresor.
Algunas medidas preventivas que pueden tomar los padres son:
• Otros cambios en su conducta normal.
• Decir a sus hijos: "Si alguien trata de tocar tu cuerpo o hacer cosas que te hagan sentir mal, dile no a esa persona y cuéntamelo lo más pronto posible".
• Enseñarles que el respeto no significa obediencia ciega a los adultos y a las autoridades, por ejemplo no le digas: "Haz siempre lo que el maestro o la niñera te manden". Enséñale claramente a diferenciar lo que es bueno o malo para él mismo.
• Habla del tema con ellos, si te incomoda o avergüenza recuerda que será mucho peor la pena que sufrirás toda tu vida por no haber intervenido a tiempo, hablando y explicando cuáles son las herramientas de protección que tu hijo puede utilizar y las personas confiables en su vida.
• Hazle saber que confías en él o ella, que su palabra vale y será escuchada y respetada.
• Lo más importante: Enséñale que es muy importante y valioso como persona, que su integridad física y emocional son prioritarias y que lo amas y estás dispuesto a protegerlo.
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“LOS ADULTOS PODEMOS DETENER EL DOLOR DE LOS NIÑOS"
El abuso sexual infantil es una violación a los derechos del niño y en las manos de los adultos está detener su sufrimiento.
Este mes es de gran emoción para los niños que esperan celebrar su día. Ellos con la inocencia que los caracteriza a esa edad, cuentan ansiosos los días para que finalice el mes y poder recibir los tradicionales dulces y regalos.
Lo que parece paradójico es que entre los adultos que se encargan de festejarlos, mimarlos y agasajarlos, al mismo tiempo se encuentre el enemigo número uno de los pequeños. Aquí suelen encontrarse en su mayoría los abusadores de menores, irrumpiendo y violentando su inocencia, ya sea exponiéndolos a atentados contra el pudor, o abusando sexualmente de ellos, sin existir ningún freno que los pueda proteger de los agresores.
Cada vez que hablamos de estadísticas las queremos ver ajenas a nuestro entorno, sin reconocer la amenaza que se encuentra cerca de nuestra familia. Esto contribuye a que el agresor mantenga estas violaciones y abusos ocultos en privado, ya sea amenazando al menor de hacerle algo peor de lo que ya le sucedido, o de dañar a su propia familia (lo cual para el menor se convierte en una realidad, se paraliza y no habla).
Cada día va en aumento el número de niños y niñas abusados sexualmente y parece que los adultos preferimos hacer caso omiso a dicha tragedia en nuestra sociedad.
¿Qué pasaría si los niños se pudieran defender?
¿Realmente creemos que los delitos se quedarían impunes?
¿Y si ellos fueran los que tuvieran las leyes en sus manos?
¿Sería tan difícil demostrar el sufrimiento de un menor?
Estoy segura que no... Esto jamás sucedería si ellos pudieran sentirse con poder, protegidos por las leyes y escuchados por los adultos. Si fuera así las cosas serían totalmente diferentes.
Entonces ¿Qué podemos hacer los adultos por ellos? Hablar, denunciar, pelear por sus derechos y sobre todo defenderlos. Si nosotros como adultos los protegemos, les enseñamos a cuidarse y a hablar abiertamente de las diferentes maneras en que se pueden proteger, ellos serán unos niños alegres, dispuestos a celebrar con alegría el “DÍA DEL NIÑO”.
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NIÑOS CON AUTOESTIMA
Cuando los padres y los maestros de niños hablan acerca de tener buena autoestima, generalmente se imaginan que los niños tengan buenos sentimientos, pero la autoestima en los niños significa algo totalmente diferente. Los niños esperan de sus padres y adultos importantes en sus vidas, ser aceptados, sentirse valiosos y reconocidos.
Los niños con buena y fortalecida autoestima se sienten importantes para los adultos, se sienten aceptados, cuidados, seguros, protegidos y con sentido de pertenencia hacia ellos mismos. Saben que estos adultos (padres, maestros y familiares) se sentirán molestos, enojados y preocupados si algo malo les sucediera a sus pequeños y sobre todo, que los extrañarían mucho si los separaran de ellos. Los niños con baja autoestima sienten totalmente lo opuesto, creen y sienten que no son importantes para ningún adulto y experimentan el rechazo y piensan que nadie se preocupa por su bienestar.
Durante los primeros años de vida, la autoestima del niño se basa en la percepción que tienen y los juicios que hacen de sí mismos por los propios adultos.
Para el desarrollo de la autoestima según los padres, es importante que el niño tenga las características y cualidades más importantes para la familia; por ejemplo, si para los padres tener un hijo atleta es determinante y éste logra serlo, seguramente será un niño con alta autoestima; pero por el contrario, si no cubre con las expectativas esperadas sentirá que defraudó a sus padres y sufrirá de baja autoestima, tendrá sentimientos de culpa, fracaso e ineptitud en su interior y se verá reflejado en su comportamiento.
En cada familia cambian los valores, las características y las cualidades esperadas para ser aceptado dentro del núcleo familiar, lo que en una familia es muy importante; por ejemplo ser inteligente y tener buenas calificaciones en otra familia puede pasar a ser irrelevante.
Los prejuicios, la moral, sexo esperado, estereotipos o discriminación son determinantes en la formación del valor propio y la aceptación de sí mismo.
Recuerde lo siguiente al formar y educar a sus hijos:
• Mantenga expectativas realistas. Tenga cuidado en no esperar verse realizado usted mismo a través de sus hijos. Muchos padres desean obtener logros y desarrollar capacidades que ellos mismos no tuvieron la oportunidad de hacer u obtener. Enseñar a sus hijos a ser realistas y fijarse metas alcanzables es lo más importante para su desarrollo físico y emocional.
• Permítales libertad para cometer errores. Ayude a sus hijos a desarrollar el valor para enfrentar la imperfección. Esperar la perfección en un niño sólo hará que desarrolle inseguridad y temor a equivocarse. Enséñelo a resolver sus propios problemas y si esto no resulta, dígale que lo puede volver a intentar, sólo a través de la experiencia aprenderá cuales son sus propias capacidades y habilidades, así como sus limitaciones.
• Mantenga a sus hijos motivados hacia la obtención de logros. Enseñe a sus hijos a que persigan sus propias metas para la obtención de logros, siendo realistas con sus capacidades, aptitudes y cualidades aprendiendo que con el esfuerzo y la práctica se verán reflejados en los resultados.
• Acepte a sus hijos con su propio carácter y sus verdaderos sentimientos. No todos los sentimientos que experimentan los niños son los adecuados para los adultos, pero lo que sí se les puede enseñar es a manejarlos y a darles una salida apropiada. El adulto tiene la responsabilidad de enseñar a dirigir los sentimientos de los niños a través de reglas y límites, puesto que ellos sólo experimentan sentimientos como coraje, envidia, celos, amor, odio, entre otros y no saben cómo manejarlos, ningún sentimiento es malo por sí mismo, sino cómo se expresa y qué se hace con ellos.
• Proporcione opciones a elegir. Los niños que se siente sobrecargados de responsabilidades y sin alternativas para tomar decisiones son los más afectados. Existe un grave error que cometen los adultos y es el tomar todas las decisiones por los niños pensando equivocadamente que están haciendo lo correcto y deciden cómo, cuándo, dónde, y por qué deben realizar todas sus tareas. Darles la oportunidad de decidir y presentarles opciones, permite al niño a ser asertivo y le enseña poco a poco a tomar sus propias decisiones.
• Delegue responsabilidades y espere cooperación. Dé a los niños la oportunidad de cooperar en la casa y delegue sus propias tareas a realizar. Tenga cuidado en no hacer por su hijos las cosas que ellos mismos pueden realizar.
• Mantenga su sentido del humor. Mantener el sentido del humor es importante, no todas las cosas salen bien en la primera ocasión, debe tener cuidado de no parecer burlón o sarcástico cuando las cosas no salen bien y le causan risa.
• Recuerde ver a cada niño como una persona única y especial. No compare a su hijo con hermanos, compañeros de clase o amiguitos, y no se concentre en todas las cosas que él no puede realizar de acuerdo con sus expectativas de adulto, o a las de sí mismo como niño. Cada niño es único, no provoque que se sienta inferior, recuerde que usted fue niño y no olvide cómo se sentía ante el juicio, crítica o rechazo de los adultos. Usted es el encargado de apoyarlo y respaldarlo en sus propios intereses, esperar que sea diferente es un error porque sería negar el potencial y la capacidad interior particular, única e individual con la que cada niño cuenta.
Pequeños valiosos
Características de un niño con alta autoestima:
• Hace amigos fácilmente.
• Muestra entusiasmo por diferentes y nuevas actividades.
• Acepta retos y desafíos sanos y realistas.
• Coopera con actividades y niños de su misma edad.
• Tiene control sobre su conducta.
• Sabe jugar solo y también con otros niños.
• Le gusta ser creativo y desarrollar nuevas ideas.
• Es feliz, lleno de energía y entabla conversaciones con otros niños fácilmente.
• Reconoce cuando se encuentra en peligro y pide ayuda.
• Sabe que cuenta con el apoyo de sus padres.
• Se siente seguro de ser aceptado aun cuando se equivoca.
• Se siente amado por ser quien es.
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PONGA ATENCIÓN EN EL DESARROLLO DE SU HIJO.
Hoy en día, algunas madres se encuentran tan ocupadas en su vida privada, que pasan por inadvertidos pequeños problemas, serias deficiencias o retrasos en el desarrollo de sus hijos. Estar enterada de lo que necesita enfrentar en cada etapa del desarrollo de su hijo es lo menos que una madre amorosa puede hacer por ellos.
Desafortunadamente cada día nos encontramos con más niños que enfrentan problemas sin que sus madres los alcancen a percibir, y sólo se llegan a dar cuenta de dichos problemas cuando son citadas en la escuela a petición de una maestra o incluso cuando sus hijos han reprobado de año escolar.
Dejar que los problemas en el desarrollo de un menor empeoren, viene a generar deficiencias en su desarrollo, afectando su socialización y generando baja autoestima.
Hay problemas que se pueden detectar y se debe buscar ayuda a tiempo, sólo se necesita que las madres estén atentas y no confundan o minimicen los síntomas. Algunas veces las madres confunden lo que los niños manifiestan y se conforman pensando que les tocó batallar con su hijo.
Estas son algunas de las confusiones que se llegan a presentar:
Niño distraído. No siempre se debe a la falta de atención del niño en clases o que esté chiflado, los problemas de audición, deficiencias en la vista y/o problemas de aprendizaje pueden provocar que un niño fácilmente se distraiga y no ponga atención.
Niño reprobado. Puede ser no sólo porque “el niño sea burro”, sino un problema asociado con el mal rendimiento en la escuela, por ejemplo: mala visión.
Niño con baja autoestima. Se puede confundir con baja seguridad en sí mismo, pero en realidad el niño puede estar pasando por una situación de violencia en su hogar, y puede presentar problemas en el control de esfínteres (se hace pipí o popó en la ropa).
Niño rebelde. El niño que está sufriendo problemas en el hogar va a la escuela y presenta serios problemas de rebeldía como una forma de pedir auxilio por lo que vive en casa.
Estos y muchos problemas más que presentan los pequeños, pueden ser confundidos por los madre y dejados pasar por alto. La próxima vez que le digan que tiene un hijo problema, observe que es lo que le pasa a su hijo.
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QUE LAS VACACIONES NO LA VUELVAN LOCA
Los hijos sin importar su edad, están emocionados por el tiempo libre que tienen a su disposición con estas vacaciones. Esto implica un comportamiento más acelerado de ellos, y entre tanto ¿Qué pasa con las mamás?
Muchas de ellas empiezan a hacer sus propios planes, incluyendo desde actividades espontáneas hasta programas elaborados. Algunas se sienten presionadas por la continuidad en cursos de verano para sus hijos, otras sienten un gran alivio por no tener la presión de cumplir horarios escolares tan estrictos de entradas, salidas y cursos extras.
Independientemente de cuál sea la situación, la atención de la madre, trabaje ella o no, se desvía de la rutina diaria para poder estructurar las vacaciones de manera óptima.
Tipos de mamás
Se pueden identificar personalidades diferentes de madres en vacaciones:
Relajada: Esta madre toma las cosas como vienen y espera que las actividades fluyan sin tener ningún programa establecido, enfrentando el día como se va presentando sin seguir ni apegarse a rutinas y horarios obligados. Podemos ver a este tipo de madre con sus hijos, igual haciendo el súper que visitando a la familia. Su característica es que parece que la vida tiene una continuidad sin presión, y enfrenta los retos y cambios de rutina con paciencia o resignación. Se le observa tranquila y apacible, se puede adaptar a cualquier situación sin que nada logre sacarla de su equilibrio.
Obsesiva: Es la madre que tiene un plan estructurado para cada integrante de la familia anteponiendo según su visión lo que es mejor y sin cuestionar o consultar con ellos las actividades que se deben realizar. Su característica principal es que sufre, se estresa y no logra relajarse. Se la pasa pensando cómo llevar a cabo en forma eficiente y casi perfecta las actividades programadas para los niños y sobre todo, esperando que estas vacaciones concluyan con el proyecto establecido por ella hasta el final en forma correcta. Es una madre que se siente bajo una fuerte presión para hacer la mejor elección de lo más adecuado para cada uno de sus hijos, y no se siente realizada hasta que lo cumple.
Desconectada: Es la madre que en último momento se enteró de las fechas en que había que recoger las calificaciones o inscribir de nuevo a los niños. Se le olvida qué documentos necesita cada uno y siempre anda corriendo a última hora, preguntándole a su mejor amiga o hablando con el director de la escuela para saber qué pasos son los siguientes. Esta mamá ve las vacaciones iguales que todos los meses del año debido a que vive en su propio mundo. No participa activamente en la vida de sus hijos, es pasiva siguiendo instrucciones aún de sus propios hijos, quienes exigen con palabras o a través de su comportamiento que se cumplan los requisitos necesarios o se les brinde la atención adecuada.
Presionada: Este tipo de madre se deja guiar por el que dirán y sobre todo, por lo que está de moda. El "deber ser” es algo que no se cuestiona, pone muchísima atención en lo que las madres de los amigos de sus hijos opinan porque no ha formado su propio punto de vista. De acuerdo con esas opiniones externas, va tomando sus propias decisiones realizando las actividades obligadas, siguiendo las opiniones de las demás mamás y de lo que ellas se imaginan que las hará quedar bien con los demás. No se cuestiona si es o no lo apropiado para sus hijos o para ella misma, tampoco si está dentro de su presupuesto, hace todo porque "lo tiene que hacer”. Si todas opinan que lo mejor es ir a La Isla del Padre este verano con los niños, ella irá.
Ahora nos enfrentamos con una sociedad que a través de los grupos sociales, medios de comunicación y lugares de interacción social, impone o promueve modas y actividades ante las cuales las mujeres no se atreven a cuestionar si son las adecuadas para ellas y su familia y mucho menos, criticar o rechazar.
Encontrar el balance
Creo que todas las madres podrían reflexionar haciendo las siguientes preguntas para poder enfrentar y pasar estas vacaciones satisfechas de sí mismas y rescatar el sentido original del descanso implícito en las vacaciones, sin rutinas, ni presiones.
¿Quién dijo que se debe salir a alguna parte?
¿Quién califica el grado de satisfacción de sus propios hijos?
¿Quién impone que sólo con ciertos cursos, clases, o lugares donde los hijos serán aceptados o se sentirán felices?
¿Qué pasó con las generaciones anteriores en que las vacaciones sólo se pasaban en el barrio jugando lotería o andando en la bicicleta sin tener actividades programadas?
¿Realmente estarán en desventaja los niños que sólo descansan y conviven dentro del núcleo familiar?
Concentrarse en la felicidad de los niños balanceada con los propios intereses de la madre, podrá permitir a cada integrante de la familia pasar unas felices vacaciones y sobre todo, ir dejando huella en los hijos de cómo la pasaban los padres cuando eran niños.
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SI LOS NIÑOS TUVIERAN EL PODER DEL MUNDO.
Se ha puesto a pensar ¿Cómo sería si los niños tuvieran el poder del mundo?
¿Qué pasaría si ellos fueran los que tomaran las decisiones de cómo vivir la vida?
¿Qué pasaría con las guerras entre países?
¿Qué sucedería con el hambre y la crisis mundial?
Definitivamente si los niños fueran los dirigentes del mundo y tuvieran el poder, en algunos momentos se mostrarían tiranos, envidiosos o pelearían con los demás, pero en pocos minutos estarían buscando la forma de resolver los problemas, pedirían perdón rápidamente, y consolarían al que lastimaron. Si ellos tomaran las decisiones, tratarían de no excluir a nadie en la toma de decisiones, y si dejaran a alguno fuera sólo sería por unos momentos de enojo, recapacitarían rápidamente y lo incluirían tratando de sanar las heridas que ocasionaron.
Las guerras no existirían, sólo serían pleitos sin importancia y no durarían por mucho tiempo, sería mucho más importante continuar el juego de la vida y no guardarían resentimiento y rencor por años (ellos no saben hacerlo). Lo importante sería buscar incluir a todos en las decisiones y que participaran todos a la hora del juego.
Los niños jamás permitirían que otro niño pasara hambre, ellos saben pelear por dulces, pero un niño no puede ver que otro esté sufriendo por hambre; seguramente compartiría su comida y no permitiría que alguien más muriera por falta de alimento. Si ellos realmente tuvieran el poder, intervendrían en los pleitos de los padres y adultos, se pondrían en medio, y estrictamente dirían…”No se peleen”. Si ellos mandaran probablemente todos jugarían más, serían más felices y nadie se moriría de estrés o depresión. Si ellos fueran los que mandaran tendríamos un mundo mucho mejor para vivir, y definitivamente habría muchas menos enfermedades en los adultos generadas por la competencia de “Ser más” y “Tener más”.
¿Será el tiempo de aprender lecciones de los niños?
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AUMENTA LA AUTOESTIMA DE TU HIJO
¿Qué pensará un niño cuando le dicen sus propios padres o maestros “tontos”?
¿Cuándo le dicen que no puede hacer algo o no le permiten intentarlo?
¿Qué sentirá cuando lo comparan, devalúan o juzgan?
¿Alguna vez usted como adulto se ha puesto en el lugar de un niño(a)?
Estas y muchas preguntas más se necesitan plantear los adultos, padres, maestros o cualquiera persona que interactúe con niños.
LA AUTOESTIMA está en las manos de los adultos, y la mayoría tiende a devaluar o minimizar los efectos que sus palabras tienen en los niños. Para los pequeños, los adultos y sobre todo sus padres son dioses, y cada palabra de aprobación o de rechazo será tomada literalmente. No se justifica que cuando ese niño crezca y entre en la adolescencia sea inseguro, sumiso, se sienta desprotegido y solo porque sus padres no pusieron atención en quién era su hijo y qué necesitaba.
Muchas veces los adultos necesitamos ponernos en el lugar de los menores y así rápidamente sabremos qué es lo que ellos esperan de nosotros y sobre todo, identificar qué necesitan a nivel emocional para crecer con suficiente fortaleza interna que les ayude a enfrentar los obstáculos que se les presentarán en el futuro.
AMOR INCONDICIONAL SIN JUICIOS, CRÍTICAS O CENSURAS, AYUDARÁ A CREAR NIÑOS FUERTES INTERNAMENTE Y CON AUTOESTIMA PARA ENFRETAR ESTE MUNDO.
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CUANDO LOS CHICOS SUFREN ABUSO SEXUAL
Todos los días nos enteramos de más niños que han sido abusados sexualmente dentro de su propio hogar.
El abuso sexual infantil incluye conductas inapropiadas de un adulto hacia el niño desde tocamientos, seducción y relaciones sexuales. Todo esto se realiza sin pensar o importar el efecto físico y psicológico que sufrirá el niño.
El abuso puede ser considerado como tal, incluso cuando no existe contacto del adulto con el niño, por ejemplo con la exhibición de los genitales, hablar lenguaje obsceno o sexual acerca de realizar cosas inapropiadas con él, exponerlo a ver pornografía o fotografiarlo.
¿Quiénes son los abusadores?
El 60% de los abusadores sexuales son personas que conocen a los niños como amigos de la familia, vecinos o conocidos. El 30% corresponde a familiares como tíos, primos o la pareja de la madre, y sólo el 10% son extraños a la familia.
Desafortunadamente, a menudo no hay muestras obvias de que un niño ha sido abusado sexualmente, porque esta situación ocurre en privado y casi nunca demuestra evidencias físicas. No hay "un síndrome sexual del abuso del niño" o algún síntoma que sea igual en la mayoría de los niños.
Los síntomas
Algunos niños pueden mostrar los efectos del estrés post-traumático como podría ser un comportamiento inquieto y/o agitado. Regularmente presentan problemas para dormir y pueden repetir la misma conducta del abusador con otros niños. También puede observar un comportamiento seductor inadecuado para su edad, pueden pelear y demostrar comportamiento cruel con otros niños. Otros menores se vuelven introvertidos, retirándose de sus amigos y de su familia, y pueden dañarse a sí mismos e incluso tratar de suicidarse.
Para prevenir
Hable con el niño sobre la diferencia de ser tocado y acariciado en forma adecuada. Si alguien trata de tocar su cuerpo y se siente incómodo, le propone o hace cosas que le hacen sentir mal o le desagradan, enséñelo a decir "no" a quien lo intente y a comunicárselo a usted inmediatamente.
Explique a los niños cómo se pueden tocar sus propios cuerpos en forma inadecuada y cuál es la forma adecuada. Deben saber que no porque sean niños les deben a todos los adultos respeto y aceptación de actos inadecuados que los pueden dañar, dígales que no siempre los adultos tienen la razón. Lo más importante es que enseñe a sus niños a hablar libremente y a tenerle confianza para poderlos proteger.
Y como madres...
Muchas madres enfrentan una devastadora realidad cuando se enteran que la persona que abusó de su hijo o hija es su propio marido, padrastro o compañero. Si la persona que abusó del niño se encuentra ligada a la madre, ella experimenta diferentes sentimientos encontrados como shock, confusión o culpabilidad. Piensa que falló como esposa, compañera y madre; se enoja con él por lo que hizo y con el niño por no decírselo, además de preocuparse por lo que la gente pensará. Enfrenta un mar de confusiones y puede desear saber exactamente qué sucedió o quizá no saberlo, puede decidir escuchar o no si su hijo intenta hablar con la ella.
Es posible que usted como madre sienta que algo anda mal en casa, o percibe alguna sensación de angustia sin poder ponerle nombre, sólo sabe que algo estaba mal. El abuso sexual es lo último que la mayoría de las personas piensa que pasara en casa, dentro de la familia.
No se culpe
A veces las madres imaginan que sus parejas no hubieran abusado de sus hijos si tan sólo ellas les hubieran dado la atención sexual que requerían, y justifican que él no se pudo controlar sexualmente, pero muchos de los hombres que abusan de los niños tienen relaciones sexuales normales con sus esposas o compañeras.
La razón por la que un hombre abusa sexualmente, es la necesidad que tiene de sentir poder y control en la situación, no por el placer sexual que le otorga. Él tiene el control de su conducta y puede decidir no abusar.
Sepa que su hijo no es responsable por el abuso sexual, aunque él haya pasado mucho tiempo con el abusador y aunque no se lo haya dicho a usted. Los niños no pueden detener el abuso sexual que están sufriendo y callan por miedo a no ser entendidos o por temor que piensen que mienten.
Recuerde que el abusador siempre se encarga de amenazar al niño, pero esto no quiere decir que el niño no sufra o que la esté pasando bien.
Si usted fue abusado, o sabe de alguien que sufre de los síntomas antes mencionados, acuda con un especialista en salud mental.
¿Cómo ayudarlos?
• Cuando su hijo ha sufrido abuso sexual, asegúrele que hizo bien en hablar lo sucediendo y que usted confía en él.
• Hágale saber que será protegido y que no volverá a ser lastimado.
• Explíquele con cuidado que por ninguna razón él es el responsable.
• No les cuente a otras personas lo que le sucedió al niño sin su permiso.
• Téngalo enterado de sus futuras acciones.
• Hágale saber que no será responsable de las consecuencias que sufra el abusador.
• Hágale entender la importancia de recibir ayuda profesional, médica y psicológica.
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CÓMO LOS NIÑOS APRENDEN A ENFRENTAR EL MUNDO REAL
A pesar de los grandes cambios que se presentan como un reto en los roles parentales para los padres de hoy, siguen siendo válidos los mismos deberes que en el pasado fueron para nuestros padres:
• Deben atender las necesidades físicas de sus hijos.
• Deben proteger a sus hijos de todo daño físico.
• Deben atender las necesidades de amor, cuidado y afecto de sus hijos.
• Deben proteger a sus hijos de todo daño emocional.
• Deben proporcionar límites y marcar el camino en el terreno moral, así como enseñar valores.
La lista tiene que incluir muchas cosas más, pero es indispensable para la salud física y emocional de un niño que por lo menos se cumplan estas primeras 5 reglas, así se podrá proporcionar la estabilidad indispensable a esta edad, y lograr un buen desarrollo infantil.
Uno de los problemas que enfrentan los niños es cuando se les despoja de su infancia, obligándolos a crecer demasiado rápido y sobrecargándolos de responsabilidades que no pueden cargar o enfrentar. Algunas veces esto se presenta como un reto para el niño, convirtiéndose en un adulto en miniatura para poder salvar la unión familiar o suplir alguna necesidad no cubierta por uno o los dos padres.
Cuando hacen esto inconscientemente los padres, no se dan cuenta del daño que traerá en un futuro en la personalidad del niño, mucho menos que estará predestinado a no saber desempeñar correctamente el rol de adulto, incluyendo no saber ser un padre amoroso, protector y nutritivo en la madurez.
En la mayoría de los adultos que buscan ayuda psicológica profesional, sale a la luz algún problema de la infancia en donde los padres ya sea por acción u omisión, abdicaron de su rol de adultos, sobrecargándolos de responsabilidades y por más que se esforzara el niño, jamás llegaría a cumplirlo por su corta edad.
Si los adultos recordamos cómo y qué nos hubiera gustado recibir de nuestros padres, la tarea a desempeñar como protectores de nuestros hijos se volverá más fácil, y sobre todo más “amorosa”.
No existen los padres perfectos, pero si los que tienen la voluntad de reparar y arreglar las cosas que no han hecho bien, y sobre todo, enseñar otro tipo de vida con más armonía a sus menores hijos.
A veces se piensa que queda claro, que el niño para su buen desarrollo necesita cosas extraordinarias y materiales en la infancia, pero si reflexionamos encontraremos que lo que necesita se encuentra al alcance de todos, en nuestras manos, sólo necesitan Amor.
Los niños se tardan mucho en desilusionarse y dejar de amar a sus padres, pero una vez que lo hacen difícilmente podrán volver a esperar SER AMADOS.
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EL LADO OSCURO DEL DIA DEL NIÑO
Nuevo León ocupa el segundo lugar en Violencia Familiar, y en la Procuraduría General de Justicia se reciben un promedio de 700 denuncias de Violencia y/o abuso cada mes. Esto incluye también a menores abusados por adultos, que en la mayoría de los casos son personas conocidas por el niño en su entorno familiar, por ejemplo el padre, padrastro o compañero de la madre. Lo más terrible de estos casos es el desconocimiento que las madres, víctimas de violencia familiar tienen en cuanto a las consecuencias y repercusiones que sufren sus hijos al ser espectadores o participantes de dicha violencia.
Los niños aprenden desde temprana edad a identificarse con la violencia, viendo esta como una forma de vida y un comportamiento aceptable para controlar y utilizar en el futuro. Si el niño es hombre, aprenderá a utilizar la violencia como una forma de comunicación y control con su pareja desde la adolescencia hasta la edad adulta. La niña aprenderá a ver como algo esperado por su pareja el maltrato hacia ella, empezando a aceptar dicha violencia desde la adolescencia.
Los niños no sólo sufren al ver a sus madres como víctimas, sino que también por otro tipo de victimización por parte de la madre. Una madre golpeada y agredida sufre intensamente y sólo piensa en ella misma y en su dolor (como una forma de autoprotección), olvidándose de los pequeños que también sufren como consecuencia del abandono psicológico o físico, maltrato por acción u omisión y ausencia de adultos que los apoyen en su apropiado desarrollo.
El impacto inmediato sufrido por la violencia familiar en el niño es el temor y la pérdida de seguridad hacia él mismo, temor por la integridad física de su madre y culpabilidad (la mayoría de los niños piensan que ellos pueden hacer algo para evitar dicha violencia). Los efectos a largo plazo incluyen baja autoestima, cansancio y agotamiento, lo cual se verá reflejado en el rendimiento escolar; depresión, desordenes emocionales, poco control de impulsos, sentimientos de devaluación, aislamiento y soledad (la mayoría de los niños no hablan del sufrimiento sufrido en casa).
Muchos niños son accidentalmente lastimados por sus padres durante dichas peleas cuando se lanzan objetos caseros entre ellos o utilizan algún arma punzó cortante. Los más pequeños sufren serias heridas tales como golpes o huesos rotos (los niños aprenden a mentir y a ocultar de donde provienen dichas heridas a los doctores con el fin de proteger a sus padres). En los adolescentes esto cambia, ellos cuando ven la agresión hacia su madre intervienen en la mayoría de los casos resultando seriamente lastimados y teniendo como consecuencia algunas veces desenlaces fatales.
La mujer que ha sido maltratada o golpeada por su pareja tiene una doble tendencia a maltratar ella misma a sus propios hijos. Las mujeres embarazadas no quedan fuera de peligro, ya que su estado no las protege de las agresiones y golpes del agresor, dando como resultado que la mujer actúe con negligencia en sus cuidados prenatales, teniendo como consecuencia el nacimiento de bebés con bajo peso o con algún tipo de daño físico, muchas veces irreversible.
Una mujer plena y satisfecha jamás pelea, se muestra agresiva o lastima a un niño.
Los niños que provienen de hogares donde el mayor problema es el maltrato hacia la madre, en la adolescencia tienen mayores posibilidades de huir de la casa, convertirse en delincuentes, empezar a utilizar drogas y alcohol y asaltar a edades mucho más tempranas. Otra grave consecuencia es el joven que toma venganza golpeando o incluso matando al agresor de su madre, y como resultado obtenemos el incremento de arrestos en gente joven, a causa de los delitos mencionados.
Las consecuencias de la violencia doméstica en los niños son las siguientes:
EN EDAD PREESCOLAR.
• Son más agresivos que sus compañeros.
• Sufren daño en sus capacidades para el aprendizaje.
• Tardan más en desarrollar el lenguaje.
• Lentitud en las habilidades motoras.
• Miedo en general y ansiedad.
• Dolores estomacales.
• Sufren pesadillas con mucha frecuencia.
• Retardan el control de esfínteres.
EN LOS NIÑOS DE PRIMARIA.
• Malas calificaciones.
• Necesitan la ayuda a través de clases de apoyo.
• No son sociables.
• Tienen baja autoestima.
• Generalmente actúan agresivamente.
• Sufren de arranques de enojo violento.
• Se muestran muy valientes o por el contrario, exageradamente tímidos.
• Son dependientes, necesitan compañía constantemente.
• Enuresis nocturna (se orinan en la cama).
• Tienen pesadillas frecuentes.
• Presentan problemas digestivos como son úlceras, colitis y acidez estomacal.
EN ADOLESCENTES.
• Malas calificaciones, reprueban materias o incluso el año escolar.
• Baja autoestima.
• Se niegan a invitar amigos a la casa.
• Se mantienen fuera de casa por mucho tiempo o por el contrario, no salen porque se sienten responsables de cuidar a sus madres.
• Huyen del hogar.
• Arranques de enojo violento, se vuelven destructivos dentro o fuera de casa.
• Toman malas decisiones, son irresponsables y cometen graves errores con terribles consecuencias.
• Son incapaces de comunicar sus sentimientos.
• Son inmaduros comparados con los de su misma edad.
• Son tímidos y con pocos amigos.
• Sufren pesadillas.
• Tienen problemas digestivos frecuentes.
• Enuresis nocturna.
• Dolores de cabeza.
• Sufren de acné severo.
• Los hombres maltratan o golpean a sus novias.
• Las mujeres son golpeadas o maltratadas por sus novios.
Realmente tenemos que cuestionarnos si este día del niño tenemos algo que festejarles o más bien tenemos que intervenir activamente en crear un verdadero festejo para cada uno de los niños, a través de la protección, seguridad física y emocional integral como miembros de nuestra sociedad
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¿COMO TRATAR A NIÑOS ESPECIALES?
Cuando una pareja hace planes para tener un hijo, casi nunca se plantea que pasaría si tiene un niño con necesidades especiales. Cuando el nacimiento de un bebé no cumple con las expectativas de los padres, muchos se derrumban y se preguntan ¿Por qué a mí? Y otros después del impacto de tener un niño diferente que necesitará cuidados especiales, inician un proceso de asimilación y deciden aceptar con alegría el regalo de tener un niño con necesidades diferentes de los demás. En nuestra sociedad la mayoría de las personas no lo aceptan, y lo ven como un gran problema o una desgracia familiar, rechazándolos ya sea por defectos físicos o psicológicos sin importarles que los niños tengan sentimientos y se les lastime con esa actitud.
Afortunadamente esto va cambiando poco a poco, y se ha empezado a asimilar que cada niño que llega a un hogar es un gran regalo, y que la familia que tiene un niño especial es porque realmente necesita aprender una forma de vida diferente.
Diferentes tipos de Niños Especiales:
El niño con retraso mental. Representa un gran reto para los maestros y sobre todo para los padres. Aunque cada niño tiene diferente potencial a desarrollar, se necesita mucha paciencia y dedicación para lograr el desarrollo adecuado a su nivel.
El niño con síndrome Down. Es una alteración genética que ocurre en 1 de cada 700 nacimientos, y constituye la causa más común de retraso mental en todo el mundo. Aunque se desconoce el origen de dicha alteración, se sabe que no está relacionado con la nacionalidad, raza, religión o condiciones socioeconómicas.
Las principales alteraciones en el desarrollo de las personas con síndrome de Down se presentan en las áreas cognitiva y motora, sin embargo, al igual que en el resto de la población, cada quien tiene sus propias capacidades y personalidad que los diferencia unos de otros, por lo que resulta indispensable ofrecerles atención y educación especializadas desde el nacimiento con el fin de promover la adquisición de habilidades y destrezas que favorezcan su desarrollo y que contribuyan a mejorar su calidad de vida.
El niño con TDA (TDAH). El niño con “Déficit de Atención” manifiesta problemas en la conducta, capacidad para concentrarse, impaciencia y bajo rendimiento escolar.
Estos niños reciben menos estímulos de reconocimientos por sus aciertos y más regaños por sus fracasos a diferencia de los alumnos cuyos resultados, disciplina y obediencia son destacables para el docente que está molesto por la resistencia continua que presenta el niño. Los obligan a ocupar asientos alejados del maestro, reprimen y castigan con mayor frecuencia y dureza sus faltas leves que van evolucionando hacia las graves. Se observa cierta tendencia a utilizar menos sus ideas y sugerencias, lo que afecta y deteriora su autoestima y autoconfianza canalizando energías hacia otros problemas.
En la vida se puede aprender que todo se logra con esfuerzo, optimismo y una gran fuerza de voluntad. Observar que estos niños pueden lograr muchas cosas a un paso y velocidad diferente, disfrutar cada logro obtenido y compartir con ellos los sentimientos de amor y comprensión, permite a los padres y familia en general fortalecerse y disfrutar la dicha compartida de tener un hijo especial.
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