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Alerta padres sobre "la depresión infantil"
No sólo los adultos se deprimen, ahora la depresión se presenta con mayor frecuencia en la niñez, y es dolorosamente pasada por inadvertida por los padres. Esta puede surgir a causa de "Cambios importantes y de estrés", como resultado de la pérdida de los padres, un divorcio o problemas familiares, entre otros factores.
Aproximadamente el cinco por ciento de los niños de la población general padece de depresión en algún momento. Los niños que viven con mucha tensión, los que han experimentado una pérdida, que tienen desórdenes de atención o de la conducta, problemas en el aprendizaje o problemas de salud mental, corren mayor riesgo de sufrir depresión.
Detectando si su hijo (a) tiene depresión.
Seguro que en algún momento de la infancia de su hijo (a), algunos padres se ha preguntado eso. Lo primero que hay que decir es que cada niño(a) es único en su forma de ser. Hay que conocer muy bien al niño, y saber lo que es realmente normal en su comportamiento. No hay que apresurarse a sacar conclusiones. Padres y maestros deben de estar atentos cuando algún niño presente alguna de las siguientes características:
• Está continuamente triste y llora con más facilidad.
• Pierde el interés por los juegos preferidos y por la escuela.
• Se aleja de sus amigos y de la familia.
• Presenta una comunicación pobre.
• Se aburre y se cansa con facilidad.
• Presenta menos energía o concentración.
• Se queda irritable o demasiado sensible frente a pequeñas frustraciones, montando rabietas o berrinches con más facilidad.
• Se le nota extremamente sensible hacia el rechazo y el fracaso.
• Expresa baja autoestima, depreciándose a sí mismo.
• Elige finales tristes para sus cuentos y representaciones.
• Se comporta de una manera agresiva.
• Se queja constantemente de dolor de cabeza o de estómago.
• Duerme demasiado o muy poco.
• Come demasiado o muy poco.
• Sufre una regresión hablando como un bebé u orinándose en la cama.
• Habla de suicidio.
• Habla de escaparse de la casa.
Con niños de hasta tres años las señales para preocuparse empiezan cuando parecen tristes o decaídos aún cuando se les están consolando. Puede incluso que maltraten desesperadamente a quien se ocupa de ellos o dejan de comunicarse. La depresión en esos niños está casi siempre conectada con el cambio o pérdida de la persona responsable de su cuidado, o cuando quien les cuida no es capaz de responder a sus necesidades.
Qué se puede hacer en esos casos:
• No ignore los síntomas de depresión. De más atención de lo normal a su hijo. Juegue con él y así le será más fácil hablar sobre sus problemas. Lea libros infantiles con temas relacionados, dibuje, pinte, construya un rompecabezas con su hijo. Debe dedicarle un momento especial y único, y así crear un ambiente más cercano y de confianza.
• Hágale preguntas y esté atento a las pistas. Un niño en edad de escolaridad primaria puede llegar a decir "Soy tonto". No se trata simplemente de apoyarlos diciéndoles que no lo son, pregúnteles porqué piensa que es así, si pasó algo en la escuela, etc. El niño podrá contestar diciendo que todo es una basura, entonces pregúntele qué es lo que le parece malo. Lo importante es indagar sobre lo que piensa el niño. El niño necesita de atención, del interés por su parte.
• Establezca y mantenga las rutinas. El niño necesita sentirse protegido por una disciplina. Se sienten colaboradores y partícipes cuando se establece un horario para cada actividad. Los "limites" los pide él (ella). Por ejemplo: no existe nada más cálido y lleno de afecto como leer un cuento antes de dormir y ser bien arropado en su camita. De esta forma estarás diciendo al niño que los problemas no son culpa de ellos. Que todo continúa como antes y que él (ella) es importante para ti (padre o madre).
• Esté atento por si el niño tiene estrés. Es necesario reevaluar el calendario diario de actividades del niño. Pregúntese si tu hijo (a) no está haciendo demasiadas cosas, si no le estás sobrecargando de actividades. Puede que el niño (a) se siente cansado y estresado.
• Tranquilice a su niño. Nada mejor que mimarlos y a la vez averiguar sobre su rutina. Estar pendiente sobre el tipo de comida que más le gusta, si duerme toda la noche, si necesita de nuevas actividades y rutinas.
• Busque tratamiento profesional en caso de que su hijo empiece a aislarse, comportarse mal o a hacer comentarios negativos sobre él mismo. Tendrás que confiar en su instinto. Si ve que su niño ha sobrepasado el límite de la normalidad, busque ayuda y apoyo profesional, no los subestime. El diagnóstico y tratamiento temprano de la depresión son esenciales para los niños (as). Hable del caso y pida ayuda.
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Amas de Casa" en el borde
Miles de mujeres en nuestro país están atrapadas en el proyecto de seguir manteniendo la imagen de “Amas de Casa” educando bien a sus hijos, cumpliendo las normas sociales y sobreviviendo a la crisis económica a través del esfuerzo y sacrificio.
Muchas veces, enfrentan la lucha de tener empleos mal pagados ya sea como profesionistas, oficinista o sub-empleos para contribuir al sostén de la familia y satisfacer las necesidades básicas requeridas dentro de la misma.
En los últimos años los sueños de tener una seguridad económica y un patrimonio familiar para el futuro se han venido desvaneciendo, y sólo se han podido conformar con cubrir las necesidades inmediatas de la familia. Además de esta crisis, algo que no había salido a la luz pública y que ya no se puede ocultar, es la cantidad de familias disfuncionales donde se presentan diferentes tipos de abuso físico, emocional, sexual, económico, control económico e incluso el más devastador que es la violencia física.
Definitivamente la “Disfunción Familiar” afecta a todos los miembros de la familia por igual. Callar, esconder y tratar de disimular sólo empeora la alternativa de buscar alguna solución ante dicho problema. La excusa más frecuente es “La ropa sucia se lava en casa”, pero esto impide intervenir a tiempo ante los riesgos que corren los integrantes de la familia, si además de todo lo anterior se presenta violencia familiar.
Estos problemas someten a las mujeres a altos grados de estrés, y se reportan en las altas estadísticas médicas que las mujeres que solicitan atención médica presentan síntomas como insomnio, colitis, gastritis, abuso de tranquilizantes, antidepresivos, aumento excesivo de peso o disminución drástica del mismo, y en las más jóvenes síntomas como falta de concentración, abuso de drogas o alcohol, anorexia, bulimia etc.
La tensión a la que está sometida toda la familia es grave, la mujer trata de ocultar los problemas o simplemente se paraliza sin buscar solución ante los mismos. El hombre no participa porque dedica la mayor parte de su tiempo a trabajar, o simplemente renuncia ante sus responsabilidades, así que los jóvenes y niños quedan a la deriva sin tener guía para su formación personal y construcción de valores.
Para poder iniciar el proceso de recuperación se necesita primero aceptar que existe un problema, y después buscar ayuda profesional. Sólo mediante la conciencia de dichos problemas se podrán iniciar los cambios, algunas veces es un proceso doloroso reconocerlos y aceptarlos, pero los resultados siempre serán en beneficio de la familia reconstruyendo y fortaleciendo a la misma.
Rescatar como lecciones lo ya vivido, y aprendiendo nuevas formas de vida, harán que la familia se reintegre, y si esto no es posible, que cada integrante sane al encontrar su propio camino.
¿Qué espera una mujer de su relación de pareja?
¿Cuál es el propósito de su vida?
¿Entiende su soledad, aislamiento, miedo o culpa?
¿Cuándo deja de sentirse juzgada, valorada o criticada?
¿Por qué la mujer no se involucra en buscar la solución a estos problemas?
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Diferentes tipos de mujeres
Todas las personas adultas hemos recibido de nuestra madre (biológica) una serie de atenciones, cuidados y actitudes, pero al mismo tiempo un legado que forma la madre interior (emocional). Se trata de un aspecto de nuestra mente que actúa y responde de una manera idéntica a la experiencia infantil que la mujer tuvo con su propia madre. Además, la madre interior está hecha no sólo de experiencia de propia madre, sino que también de otras figuras maternas de nuestra vida y de las imágenes que se tenía de la buena madre y de la mala madre que experimentamos en la época de nuestra infancia.
En casi todos los adultos hubo en otros tiempos alguna dificultad con la madre, pero ahora ya no la hay. Existe en su mente una doble de su madre que habla, actúa y responde de la misma manera que su madre real en la primera infancia. La madre interior seguirá teniendo los mismos valores y las mismas ideas.
Tipos de madres:
La madre ambivalente.
Este tipo de madre es la que se siente emocionalmente dividida, algunas veces por ser distinta a lo que la sociedad espera de ella (ser madre divorciada) y por no cumplir las reglas esperadas (ser madre soltera), y por consecuencia se derrumba (viuda, abandonada o con toda la presión del sostén económico familiar), deja de preocuparse por sus hijos y se esconde en diversas actividades como volverse obsesiva con la limpieza, adicta a los cafecitos, merienditas, juegos de azar o a trabajar sin darse tiempo para descansar.
En la actualidad muchas madres siguen actuando de acuerdo con los antiguos temores de las mujeres que las han precedido a lo largo de los siglos.
Cualquier madre que haya sido atacada, criticada o juzgada alguna vez, se identificará con ellas y podrá entender la ambivalencia interna de querer ser buena madre y al mismo tiempo, querer quedar bien con la sociedad al querer ser aceptada por ella bajo cualquier costo. Es posible que una mujer que se siente ambivalente ceda con demasiada facilidad y tema asumir una postura, exigir respeto, ejercer sus derechos a hacer las cosas, aprenderlas y vivirlas a su manera.
La madre derrumbada.
Cuando una madre se derrumba psicológicamente, significa que ha perdido el sentido de sí misma. Puede ser una mala madre que sólo piensa en ella, o que se considera con derecho a ser una niña, pero lo más probable es que se haya separado de su verdadero Yo y se haya derrumbado debido al temor de una amenaza real, emocional o física.
Cuando las personas se derrumban suelen resbalar hacia uno de los siguientes estados emocionales:
• Un Lío (están confusas).
• Un Revolcadero (creen que nadie comprende debidamente su tormento).
• Un Pozo (una repetición emocional de una antigua herida, a menudo una injusticia no reparada cometida con ella en su infancia y por la que nadie pagó.
Para conseguir que una madre se derrumbe hay que provocar una división emocional, y el medio utilizado es obligarla a elegir entre el amor a su hijo o su pareja, su trabajo, su profesión, su familia, sus amigas, etc. Cuando una madre se ve obligada a elegir entre su hijo y la cultura, nos encontramos en presencia de una cultura terriblemente cruel y desconsiderada. Una cultura que exige causar daño a una persona para defender sus propios preceptos, es verdaderamente una cultura muy enferma. Esta cultura puede ser aquella en que vive la mujer, pero lo mas grave es que también puede ser la que ella lleva consigo en el interior de su mente. Una de las opresiones contra la vida espiritual de las mujeres de la que menos se habla es de las de millones de madres solteras en todo el mundo, y que sólo en este siglo se han visto obligadas por la moral dominante a ocultar su condición o a esconder a sus hijos, o bien a renunciar a ellos o a vivir mal bajo una falsa identidad como ciudadanas humilladas o privadas de todo derecho.
Durante mucho tiempo en nuestra cultura lamentablemente y por distintas razones, el padre no ha podido o no ha querido por desgracia estar “disponible” para nadie, ni siquiera para sí mismo. Se podría decir que para muchas mujeres y niñas el padre era o es un padre derrumbado, ausente o sin ninguna intención de participar en la formación o integración familiar.
La madre no amada.
La clase más habitual de madre es frágil, ingenua y poco sofisticada; la de la madre no amada en su niñez. Hay muchas razones por las cuales un ser humano o una madre puede comportarse de esa manera. Puede estar emocionalmente lastimada hasta el extremo de considerarse indigna de amar incluso a su hijo(a). Puede haber estado torturada por su familia y su cultura, y no se considera digna de verse como una madre radiante por la nueva maternidad. Cómo se ve a una madre se le tiene que amar para que ame a su vez a sus hijos. Todas las madres primerizas son madres niñas al principio, que son lo bastante mayor como para tener hijos y sus buenos instintos siguen la dirección apropiada, pero precisa de los cuidados de una mujer de más edad o de mujeres que la estimulen, la animen y la apoyen en el cuidado de sus retoños.
En casi todos los países industrializados actuales, la joven madre pasa por el embarazo y el parto e intenta cuidar de su hijo en soledad.
¿Cuál es la solución?
Aunque el instinto que nos indica a dónde tenemos que ir, pedir apoyo y ayuda no esté plenamente desarrollado, el instinto que nos induce a seguir vagando hasta encontrar lo que necesitamos se mantiene intacto. A veces uno sigue llamando a las puertas que no debe, a pesar de constarle que no tendría que hacerlo. Cuesta imaginar que una persona pueda saber qué puertas son las equivocadas cuando nunca ha sabido lo que era una puerta apropiada, sin embargo, las puertas equivocadas son las causantes de que una persona se vuelva a sentir una vez más rechazada.
Cuando una mujer recurre a una conducta compulsiva, repitiendo una y otra vez un comportamiento que no la satisface y que provoca declive en lugar de una prolongada vitalidad, lo que hace en realidad es causarse más daño, pues no se cura la herida inicial y en cada una de sus incursiones se produce nuevas heridas.
Las soluciones a estas opciones equivocadas son varias:
1.- Reconocer sus cualidades.
2.-Desarrollar las que necesita.
3.-Aceptar sus dotes.
4.-Reconocer sus limitaciones.
5.-Dejar de engañarse o mentirse.
Al ser congruente y decirse a sí misma la verdad acerca de tu herida, comprenderás el remedio que se tiene que aplicar. No llenes el vacío con lo que resulte más fácil o lo que tengas más a la mano, espera a encontrar la medicina adecuada. "La reconocerás porque tu vida será más fuerte y no más débil".
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Festejo o reclamo en este "día del padre"
Nadie puede dejar pasar este día desapercibido. Todos y cada uno de nosotros tenemos o hemos tenido un padre (papás, abuelos, tíos, primos, o padrinos).
Muchas veces el padre a sido una figura que ha estado presente en la vida y crecimiento dentro de la familia, otras sólo permaneció por algún tiempo y el resto de dichos padres sólo se sabe que existió, pero nunca se hizo presente en la formación del hijo(a).
Al celebrar este día se despiertan diferentes sentimientos encontrados como son el amor, agradecimiento, gratitud o rencor, resentimiento y deseo de venganza. En el amor, los hijos pueden sentir desde un gran afecto, agradecimiento y reconocimiento al progenitor por haber cumplido en forma correcta su función, no sólo en la procreación del hijo, sino en lo más importante, el seguimiento y formación de esta persona, pasando desde la infancia y la adolescencia, hasta llegar a la vida adulta.
El apoyo, orientación y guía de los hijos es un trabajo muchas veces demandante y cargado de responsabilidades para los padres, pero un padre comprometido sabe que no sólo se trata de traer un hijo más al mundo, sino de asumir todo el proceso desde la procreación hasta que el hijo se independiza, haciéndolo una persona de bien en esta sociedad.
Por otro lado se encuentra el Padre irresponsable, donde los hijos perciben sentimientos negativos hacia él, que muchas veces se ve a sí mismo sin ninguna responsabilidad en el hecho de traer un hijo al mundo, y que evade o renuncia a ejercer su paternidad como si no tuviera ninguna vinculación con su hijo. El abandono ya sea físico o emocional están presentes, y muchas veces se da la negación, abandono y olvido de dicha paternidad.
Muchos hijos podrán tratar de justificar sus acciones ya sean buenas o malas justificándolas según sean sus recuerdos de la infancia, pero también se pueden capitalizar dichos recuerdos y diseñar su "Proyecto de Vida" elegido a conciencia, y con la responsabilidad de lo que se hará o no se hará con dicha vida.
Culpar o justificar la conducta de un adulto diciendo que es por la infancia infeliz que se vivió, es una gran irresponsabilidad. Todos los adultos tienen el derecho de elegir su propio destino y capitalizar dicho pasado para fortalecer sus valores, o para construir los nuevos.
Nadie, absolutamente nadie eligió quién sería su padre o cómo sería su infancia, pero todos tienen la oportunidad de elegir cómo será su vida en la edad adulta. Este día sólo nos corresponde agradecer a nuestros padres por su contribución en la procreación de nuestras vidas. También hay que agradecer a los que sufrieron y fueron privados de amor y compañía porque se les obligó a ser niños(as) fuertes, responsables y a sobrevivir ante la adversidad (sabiendo que muchas veces esa es la misma historia que vivieron dichos padres y sólo la saben repetir con sus propios hijos). Y a los que les tocó la fortuna de tener un padre amoroso que los acompañara en su crecimiento, le darán las gracias por estar ahí y contar con el cuando se le necesitaba.
Hoy es un día que nadie pasará por desapercibido, aunque en algunos casos sólo se viva en la memoria, pero absolutamente todos dirán "GRACIAS".
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Heroínas ocultas
Hablar de festejar el día de las Madres tiene implicaciones emocionales y contradictorias, todos tenemos o hemos tenido madre.
Independientemente de que muchas mujeres aparte de considerar importante este día por ser hijas, también son madres, y eso hace que cambie totalmente la percepción que tenemos de este festejo.
Me gustaría hablar en especial de aquellas madres que por alguna circunstancia especial y diferente, han tenido que ejercer este rol sin ningún apoyo más que sus propios recursos emocionales, físicos y económicos por no contar con un compañero que apoye y contribuya en la formación de los hijos. Este caso es muy común en México, y cada vez se incrementa por diferentes razones como ser madre soltera, divorciada, viuda, abandonada o embarazada sin su consentimiento, como es la violación.
Algunas mujeres enfrentan la vida desde la soledad y el aislamiento emocional por no pertenecer al grupo de las "bien casadas".
La responsabilidad de tener hijos que educar, sostener física o emocionalmente, guiar y solventar económicamente una familia, cambia totalmente los planes añorados y soñados por muchos años. Ninguna mujer en su niñez o adolescencia soñó con tener una familia bajo su responsabilidad total y absoluta, con esto no me refiero al sustento económico solamente, sino al enfrentar una realidad más cruda y sobrecargada de responsabilidades que es la de enfrentar una sociedad llena de prejuicios ante la madre sin pareja y el rechazo que se enfrenta ante dicha situación. A ellas se les considera mujeres en desventaja, y muchas veces de dudosa reputación. La sociedad no sabe que muchas mujeres sufren angustia, depresión, desesperación e incertidumbre ante la sobrecarga de responsabilidades que implica sacar a los hijos adelante para asegurarles un mínimo de bienestar.
Las predicciones que se especulan con respecto a este tipo de madres son negligencia e irresponsabilidad en la casa por miedo a enfrentar dicha responsabilidad, abandono de los hijos por tener que trabajar, un futuro incierto para los hijos y fracaso seguro en la vida adulta de los mismos.
Se ha podido constatar que ante dichas situaciones, las familias se ven obligadas a utilizar todos los recursos internos con los que cuentan, esto ayuda a fortalecerse sin importar la situación. Así cada miembro aprende a ser responsable con las limitantes únicas de su propia familia. Las madres se retan a sí mismas para desempeñar una mejor función, sabiendo que no pueden dividir o compartir la responsabilidad y carga que implica la educación y formación de los hijos.
Nos encontramos con mujeres que enfrentan sus temores trabajando dentro y fuera de la casa, que deciden esforzarse más en la educación de sus hijos y que el poco tiempo que tienen para ellos lo sobrevaloran sabiendo que no pueden desperdiciar ni un minuto.
Se está pulverizando la creencia de que todos los hijos formados sin el padre, ya sea por negligencia o circunstancias especiales, están predestinados al fracaso.
A esas madres son las que les rendimos un tributo especial en este mes, a las que enfrentan su papel sin abdicar o renunciar a él. A las que silenciosamente son madres día con día, mujeres que no necesitan que se les recuerde y se les festeje sólo una vez al año, para ellas todos los días son Día de las Madres.
Escribo este artículo en nombre de ellas sabiendo que este espacio sería insuficiente para incluirlas a todas. Recordar este día es para sentirse orgullosas y fuertes, sabiendo que han hecho bien su trabajo, cada quien con sus propios recursos, pero todas con la misma certeza de que con reconocimiento o sin él están cumpliendo con algo que las hace ejercer una de las mejores profesiones que existen, saber que en esta vida pasaron y dejaron huella de su existencia en su propia descendencia. A ellas y a todas las madres, mi más sincero reconocimiento por permitir el milagro de la reproducción, independientemente de las condiciones en que éste se haya dado. Y a las heroínas sin nombre, mi más honesta admiración por su valor y dedicación en la tarea asignada que tan valerosamente realizan, el milagro de ser madres.
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La doble traición
Cuando los padres saben que su hijo fue abusado sexualmente...y callan
Comentar el tema del abuso sexual infantil es muy difícil, pero debe ser mucho más doloroso saber que alguien dentro de la familia ha sido abusado sexualmente durante su niñez. Este es un tema escabroso y a muchas personas les gustaría no enfrentarlo, prefieren darle la espalda o pensar que sólo ocurren en algunos casos aislados, pero esta es una cruda realidad que día a día se incrementa lastimando a más menores.
¿Qué sucede cuando esto le a sucedido a su propio hijo (a)? Muchos padres o madres al enterarse entran en diferentes etapas como la incredulidad, el enojo y/o negación.
Está por demás decir que el niño(a) al escuchar y al ver la reacción de los padres, incrementa su dolor y se siente lastimado aún más porque en ellos busca ayuda, consuelo y la ansiada solución ante la tragedia que le ha ocurrido.
Algunos padres reaccionan en forma adecuada ante la situación, buscando que el responsable asuma las consecuencias, apoyando a su hijo(a) para la recuperación y sanación no sólo de las heridas físicas, sino también de las emocionales. Otros, después de que su hijo recurre a ellos, entran en un estado de negación y obligan a su hijo(a) a callar (generalmente esto es cuando el agresor es parte de la familia: padre, padrastro, abuelo, hermano o familiar cercano), teniendo como resultado que el daño hecho al menor se magnifique, ya que a parte de la agresión física que recibe por parte del agresor, también es lastimado, devaluado y minimizado por su propio padre o madre al no tomarlo en cuenta y obligarlo a callar.
El trauma que esto produce se llama 'La doble traición', ya que no sólo fue traicionado en su inocencia por una persona ajena que sin esperarlo y tomándolo por sorpresa, comete una violación a su ingenuidad, sino que también el padre o la madre al evadir o negar enfrentar hasta las últimas consecuencias el delito cometido a su propio hijo, obligándolo a callar, y sobre todo, a asumir la responsabilidad por lo ocurrido, sintiéndose no amado, respetado y protegido por la persona más importante durante su desarrollo y la responsable de su seguridad física y emocional.
Si usted fuera la víctima ¿Qué respuesta esperaría si pidiera ayuda a un adulto?
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Mantener informadas a las hijas puede prevenir una violación.
Un grupo de violadores en prisión fue entrevistado para saber lo que ellos procuran en una victima potencial. He aquí algunos hechos interesantes:
1. La primera cosa que ellos observan en una victima potencial es el peinado. Es más probable que ellos ataquen a una mujer con peinado tipo cola de caballo, trenzado o cualquier otro peinado que sea posible tironear más fácilmente. Es probable también que ataquen a una mujer de cabello largo. Mujeres con cabello corto no son blancos comunes.
2. La segunda cosa que ellos observan es la ropa. Ellos van a observar a mujeres que usen ropa fácil de arrancar rápidamente. También procuran mujeres hablando por celular o haciendo otra cosa mientras camina, esto les indica que están desatentas y desarmadas y pueden ser fácilmente atacadas.
3. Las horas del día en que ellos mas atacan y violan mujeres es al comienzo de la mañana, entre las 5:00 a.m. y 8:00 a.m. y después de las 10:30 p.m.
4. Estos hombres procuran atacar en forma y en lugares que puedan cargar a la mujer rápidamente para otro punto, donde no puedan preocuparse de ser atacados. Si usted esboza cualquier reacción de lucha, ellos acostumbran desistir en aproximadamente dos minutos, creen que no valen la pena, que es perdida de tiempo.
5. Manifestaron que no atacan a mujeres que cargan paraguas u objetos que puedan ser utilizados como arma a una cierta distancia (las llaves no los intimidan, por que para ser usadas como arma, la victima tiene que dejarlos llegar muy lejos.
6. Si a usted estuvieran siguiéndola en una calle, anden o garaje, o si estuviera con alguien sospechoso en un ascensor o en una escalera, mírelo directamente a la cara y pregúntele alguna cosa, tipo “¿Qué hora tiene?”. Si el fuera un violador, tendrá miedo de ser posteriormente identificado y perderá interés en tenerla como victima. La idea es convencerlo de que no vale la pena elegirla.
7- Si alguien se presenta imprevistamente y la aferra, ¡Grite!
La mayoría de los violadores dijo que soltaría a una mujer que gritase o que no tuviere miedo de pelear con él. Nuevamente ellos procuran por blancos fáciles. Si usted grita podrá mantenerlo a distancia y probable el huya.
8. Esté siempre atenta a lo que pasa detrás de usted. En caso que perciba algún comportamiento extraño, no lo ignore y siga sus instintos. Es preferible descubrir que se equivoco y quedar medio desubicada en el momento, pero tendrá la certeza de que quedaría mucho peor si el sujeto realmente atacase.
9. En cualquier situación de peligro y que tenga que gritar, grite “Fuego, fuego” y muchas más personas acudirán (curiosos). En el caso que su grito sea “Socorro” la mayoría de las personas se abstiene por miedo.
ORGANIZACIÓN FIE I.S.A
SECURITAS ARGENTINA.
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Padres marcados por su generación
Creo que para celebrar un día tan especial, primero tendríamos que ubicar en cuál de todas las generaciones nos encontramos.
Todos los humanos tenemos sentimientos encontrados con nuestros padres. A diferencia de la madre que no se preocupa de separar rápidamente de ella a los hijos, el padre desde que ve a sus hijos pequeños los visualiza independientes, alejándose del hogar y realizándose a través de diferentes carreras, oficios y logros personales; consiguiendo cada uno diferentes metas y objetivos.
En las nuevas generaciones se presentan cambios totalmente diferentes a las décadas anteriores, y parecería que también las emociones han cambiado, pero internamente permanecen los mismos sentimientos de amor padre-hijos con diferentes formas de expresión, siendo importante diferenciar qué generación nos tocó vivir con nuestro padre, para poder saber cómo interactuamos y nos comunicamos con él.
Padres autoritarios
Si somos hijos entre 40 y 50 años, seguro nuestro padre (si aún tenemos la dicha de conservarlo vivo) es de los nacidos en los años 20 y 30, educados con una férrea disciplina y donde sólo se aceptaba la decisión que el padre tomaba por cada miembro de la familia, incluso aún por la de la esposa, quien solía decir ante un cuestionamiento difícil o ante la petición de algún permiso especial: "Pregúntale a tu padre" o "Lo que diga él". Eso hacía que los hijos no se comunicaran con el padre, sólo se seguían sus instrucciones, y la madre intervenía haciendo el papel de intérprete, traductora o conciliadora entre lo que los hijos necesitaban y lo que el padre autorizaba. Aquí no existía una comunicación de padre a hijo, más bien era una disposición sin argumentos o imposición de respeto a lo que él padre decía.
Padres hippies
Si somos hijos treintones es muy probable que nuestros padres hayan nacido en los 50, donde ya empezaba la edad "hippiesca" de ellos, y sentían que podían revolucionar el mundo, pero a la hora de educar a sus propios hijos intentaron imponer la disciplina que ellos recibieron, negándose los hijos a aceptarla y refiriéndose a sus propios padres como ridículos y "setenteros" por anticuados y fuera de onda. Aquí es donde empiezan los problemas porque se inicia una revolución y cambios radicales a través de la información sobre cómo se debe llevar la educación de los hijos, y ningún padre logra establecer el mismo rol como el que su padre tenía, y tampoco como aquél que a él le gustaría tener. Aquí en lugar de la comunicación se empieza más la discusión y oposición ante el antiguo "Deber ser" y los hijos se niegan a seguir ese rol asignado por su padre creando más hijos rebeldes.
Padres permisivos
Si somos hijos entre los quince y veintitantos años, las situaciones son totalmente diferentes. Con un padre nacido entre los años 60’s y 70’s la educación está en pleno cambio sobrecargado de información. Aquí es donde los padres no saben qué es lo adecuado y qué es lo incorrecto para sus hijos. Las nuevas teorías los confunden y los hijos se apoderan del poder, pareciendo muchas veces que los hijos son los que llevan la casa y pareciendo más papás de sus propios padres, tomando o imponiendo sus propias decisiones y los padres perdidos se van a los extremos:
• Dando todo tipo de cosas materiales.
• Soltando el poder a la madre (y a veces ésta también lo hace).
• Volviéndose críticos, rígidos y/o persecutorios.
En mi opinión es la generación de padres más asustados, intimidados e internamente divididos con tanta información sobre la "educación correcta" para sus hijos, con el agravante de los problemas que antes no existían, como el SIDA.
Antes uno no se imaginaba abordar con los padres o esperar algún tipo de información de parte de ellos sobre temas como educación sexual, drogas más elaboradas y tóxicas, pornografía, ingestión del alcohol y el permiso para manejar automóvil a temprana edad (14 años), la deserción escolar, el regreso de los antros en la madrugada y embarazos no deseados.
Ahora los padres intentan comunicarse franca y directamente con sus hijos, pero ellos saben que su padre no vivió lo que ellos están experimentando, o quizá no en la misma magnitud y libertad, percibiendo en los vagos intentos de comunicarse el miedo, ansiedad y angustia cuando los padres abordan temas difíciles, nuevos o totalmente desconocidos. Estos padres tratan de orientar a sus hijos ante la desesperación o provocación de los mismos con un "Ya sé todo" o "¿Acaso piensas que soy un bebé?" y terminan con un sermón o recriminación, tratando de educar y enseñar a través de culpas, amenazas o castigos, a lo cual los hijos se rebelan y el padre resuelve soltar el poder y dejar de enseñar los límites adecuados para la formación de los hijos y la adecuada protección física, social y emocional.
Padres de los 90’s
Si los hijos tienen menos de 14 años, seguramente sus padres decidieron tenerlos en los 90’s, lo cual les dará la oportunidad de las nuevas opciones como son las escuelas para padres, estimulación temprana, moda, asesoría psicológica, incluso desde edad preescolar.
¿Qué hacer este día con nuestro padre?
Si tu padre tiene 70 u 80 años, abrázalo, habla de temas que a él le interesen y dile: "Te amo, gracias por ser mi padre".
Si tu padre tiene 50 ó 60 años, comunícale lo que aprendiste de él y explícale que ahora sabes lo que significa "Ser padre" y que lo puedes comprender.
Si tu padre tiene entre 40 y 50 años, dile que se tranquilice, que está haciendo bien su trabajo de padre y asegúrale que puedes resolver tus problemas (con tu novia o novio, la selección de carrera o trabajo, intercambio de estudios o cambio de ciudad). Escúchalo, tal vez no esté tan ruco como crees, aunque se equivoque. Confiar en él te hará amarlo más.
Si tiene entre 25 y 35 años, probablemente esté sobresaturado de trabajo pensando en el futuro económico, escolar y de atención familiar, asustado con su nuevo rol y con hijos pequeños que tal vez llegaron sin estar planeados conscientemente. A ellos sólo dales abrazos y besos (o tú papá, a tus hijos pequeños), estos padres sólo necesitan tiempo para aprender todo acerca de sus hijos y su rol de "Ser padre".
A los que perdieron a su padre a temprana edad, las dificultades de la vida los empujó y preparó a sacar sus propios recursos internos y les enseñó a ser buenos padres a través de la ausencia de éste y del gran esfuerzo, algunas veces acompañado de sufrimiento.
Los padres que renunciaron o abdicaron a estar presentes en la vida de sus hijos, se perdieron la gran oportunidad de ver crecer la plantita y ver rendir los frutos que los hijos lograron. La función de ser padre no sólo es la de ser padre biológico (o de sembrar la semilla), sino la de un compromiso amoroso con los hijos hasta que éstos estén listos para volar.
Aquellos padres que por alguna razón perdieron a un hijo, sin importar la edad o las circunstancias de cómo sucedió, mi más sincero reconocimiento por seguir adelante con el resto de la familia. Sólo necesitan recordarse a sí mismos que los tuvieron el tiempo necesario mientras ellos les enseñaban lecciones amorosas siendo sus maestros.
Deseándoles a todos con amor ¡Feliz Día del Padre!
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¡Padres Problemáticos! Sus hijos sufren
Si pedimos a un adulto cuyos padres no tuvieron un matrimonio feliz que describa los recuerdos de su niñez, es probable que escuchemos historias de tristeza, confusión, falsas esperanzas y amargura. Sus padres pueden haberse divorciado, o haber sido de esas parejas que sólo seguían juntos "Por el bien de los niños".
No importa si una pareja está casada, separada o divorciada; cuando una madre y un padre muestran hostilidad y desprecio el uno hacia el otro, sus hijos sufren. Esto ocurre porque el desarrollo de un matrimonio o un divorcio, crea una especie de "aprendizaje emocional" para los niños. Así como una plantita se ve afectada por la calidad del aire, el agua y el suelo en su medio, la salud emocional de los hijos está determinada por la calidad de las relaciones íntimas que los rodean.
Sus interacciones como padres influyen en las actitudes y logros de sus hijos, así como la capacidad para regular sus emociones para llevarse bien con los demás. En general, cuando los padres se preocupan y se apoyan mutuamente, la felicidad emocional aflora en los hijos, pero los niños que están constantemente expuestos a la hostilidad que existe entre sus padres, pueden enfrentarse con riesgos que ni siquiera son capaces de advertir.
No hay ninguna duda de que los niños se sienten asustados cuando son testigos de las peleas de los padres. Sus reacciones varían entre: el llanto, quedarse inmóviles, tensionados, taparse los oídos y esconderse (o por lo menos taparse los ojos, creyendo que así dejará de existir tan terrible escena). Incluso los niños más pequeños reaccionan ante las discusiones de los adultos con cambios fisiológicos, tales como el aumento del ritmo cardíaco y la presión sanguínea. El estrés de vivir con el conflicto de los padres puede afectar el desarrollo del sistema nervioso autónomo de un pequeño, el cual determina la capacidad del niño para resolver problemas.
Los hijos de las parejas muy conflictivas obtienen calificaciones más bajas. "La gran tragedia educativa de nuestro tiempo es que muchos niños están fracasando en la escuela, no por problemas intelectuales o físicos, sino por sus "desequilibrios" emocionales, producto del ejemplo emocional que reciben en el seno de sus hogares".
Los niños educados por padres cuyos matrimonios se caracterizan por la crítica, la posición defensiva y el desprecio, tienen muchas más probabilidades de mostrar una conducta antisocial y agresiva hacia sus compañeros de juego. Tienen mayores dificultades para regular sus emociones, concentrar su atención y calmarse a sí mismos cuando se sienten perturbados. También, el "maltrato emocional " recibido por un niño puede manifestarse en problemas de salud, que pueden ir desde tos y resfríos hasta llegar a cuadros de estrés crónico. Aunque esto puede resultar perturbador para los padres que están experimentando un conflicto matrimonial, hay esperanzas, en especial para las parejas de padres (casados o divorciados) que se sienten motivadas por cuidar y dar un buen ejemplo a sus hijos. La primera y más importante lección que una pareja de padres debe aprender es: “No es el conflicto entre los padres en sí lo que resulta tan perjudicial para los niños, sino la forma en que los padres manejan sus disputas”.
A menudo las discusiones, los enfrentamientos y las disputas dejan a los padres demasiado agotados, y disponen así de menos tiempo y energía para dedicar a sus hijos. Estar presentes desde el punto de vista emocional, ayudándolos a enfrentar los sentimientos negativos, escuchándolos y guiándolos durante los períodos de estrés familiar, hace que los hijos se sientan protegidos contra muchos de los efectos perjudiciales del caos familiar, incluyendo el divorcio. El divorcio no es necesariamente lo que perjudica a los niños, sino más bien, la intensa hostilidad y la mala comunicación que puede desarrollarse entre madres y padres, ya que éstas pueden continuar aún después del divorcio.
Las formas adecuadas de abordar los conflictos entre padres, pueden ser aprendidas por ellos mediante una correcta "Capacitación emocional", un amortiguador probado contra los efectos dañinos de los conflictos matrimoniales y familiares en general.
Los padres cuyos matrimonios son insatisfactorios, ofrecen un mal ejemplo a sus hijos sobre la forma de relacionarse con los demás. Los niños que son testigos de la agresividad o desprecio de sus padres entre sí, tienen más probabilidades de mostrar esta misma conducta en sus relaciones con sus amigos.
Los niños al carecer de modelos que les enseñen cómo escuchar con empatía y resolver los problemas en forma cooperativa, siguen el rol que sus padres les han enseñado; un papel que afirma que la hostilidad y la actitud defensiva son respuestas adecuadas para el conflicto, y sobre todo, que la gente agresiva consigue lo que quiere. ¿Usted decide que valores quiere que tengan sus hijos?
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Papás solteros
La sociedad está cambiando a un nivel que las generaciones pasadas jamás lo esperarían. Cada vez son más los hogares donde el "Padre" por diferentes motivos, se está quedando como único apoyo y responsable de sus hijos. Algunas razones pueden ser el divorcio, el abandono de la madre dejando a los hijos al cuidado del padre (voluntaria o involuntariamente), pleitos de parte del padre por la custodia de los hijos ya sea porque la madre desempeña su rol inadecuadamente o por encontrarse los pequeños en una situación de riesgo, muerte, etc.
Observar este fenómeno nos mueve el esquema tradicional y conservador que por muchos años hemos sostenido: "Que los hijos sin la madre jamás podrán salir adelante". La realidad es apabullante ya que las razones son diversas, pero el resultado es el mismo. El caso es que a pesar de todas las creencias y convicciones cada día es más frecuente este fenómeno en nuestro país, lo que ha roto con todos los paradigmas de lo que por muchos años se sostuvo respecto al desempeño del rol de la madre.
Siempre se ha venerado el rol que las madres. Ser madre significa hacerse cargo, atender, enseñar, sacrificarse e incluso sufrir por los hijos. Todo esto se ha envuelto en una nube de admiración a quien ejerce tan digno papel.
Ahora nos enfrentamos con que muchas personas prefieren que pase por desapercibido o contemplarlo como un hecho aislado y lejano, y no hablar del rol que desempeñan "Los padres solteros" (refiriéndonos a la función que ellos realizan, sin la participación de la madre). Esto significa que se han roto las reglas que han quebrantado todas las tradiciones, que decían que sólo una mujer podía ejercer el rol de madre, y era la única con las facultades adecuadas para crear, educar y formar a los hijos. Esto ha venido derrumbándose poco a poco, ya sea por necesidad o por la elección que muchos hombres están haciendo a la hora de enfrentarse con la decisión de quedarse solos y al el cuidado de los hijos, desempeñando la misma función que por muchos años se le asignaba a la madre, o alguna mujer que sustituía la figura materna (abuela, tía, hermana).Los divorcios, el abandono del hogar por parte de la mujer dejando a los hijos con el padre o la decisión consciente de entregarlos a el hombre, ha venido a cambiar el antiguo mito de que sólo ella estaba capacitada o podía ejercer ese rol.
Todos nos hemos asombrado y mostrado incrédulos ante dicha realidad, pero se presenta y nos cuestiona nuevos paradigmas en la sociedad, que nos obligan a preguntarnos ¿Realmente las madres serán las únicas indispensables para la formación y educación de los hijos? Los hombres que han tenido que asumir este papel (ya sea por elección o por obligación) muchas veces lo hacen seguros y tranquilos, otras más con miedo y buscando ayuda, pero lo que sí es una realidad, es que cuando se involucran en ese compromiso difícilmente lo rechazan o lo abandonan.
1- Primer caso: Una madre divorciada con la custodia de sus menores abandona a sus dos hijas adolescentes argumentando que sufre maltrato, y deja a sus hijas sin ninguna explicación (el padre acude a buscar ayuda para él y sus hijas), pero cuando la madre regresa después de 6 meses, pierde la custodia de ellas.
2.- Segundo caso: Una madre después de pelear con su marido por muchos años decide abandonar el hogar porque se siente muy estresada, y busca su tiempo para encontrarse a sí misma y recuperar su fortaleza y autoestima, pero después de un año y con visitas esporádicas a sus dos hijos menores inicia el pleito por una pensión alimenticia para ella y por los bienes materiales, sin cuestionarse el recuperar a sus hijos.
3.- Tercer caso: Un padre divorciado que visita a su hija de 5 años los días establecidos en el convenio, acude a asesoría psicológica de su menor, dando como resultado que la menor sufre de abuso sexual por parte de los familiares de la madre. El padre está peleando la custodia de su menor hija, y aún no se ha podido lograr que la niña permanezca con él.
¿Qué estará pasando por el pensamiento de esas mujeres al momento de abandonar a sus hijos? ¿Se sentirán derrotadas a la hora de enfrentar la realidad? ¿Será a caso un error pensar que el hombre que está incapacitado para desempeñar este rol eficientemente? ¿Nos cuestionará esta realidad a las mujeres? ¿Esto pondrá en duda la creencia de que somos indispensables para los hijos?
Esta y muchas preguntas más pasan por la mente de la sociedad y de las madres al cuestionarse ¿Qué es lo que esta sucediendo?, y sobre todo, ¿Qué seguirá en un futuro?
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¿Por qué golpean los padres a sus hijos?
Algunas veces los padres sienten el impulso de golpear a sus hijos. En ocasiones estos sentimientos pueden cobrar mas fuerza, especialmente cuando el niño insiste en llorar, hacer un berrinche o los desafía. Otras veces no tiene tanto que ver con el comportamiento del niño, sino del agotamiento o nivel de estrés, ansiedad o desdicha que se esté soportando.
Muchos adultos consiguen resistirse al impulso de golpear a sus hijos, pero lamentablemente, muchos padres no pueden controlarse.
Los padres propensos al maltrato físico comparten ciertas características, primero adolecen de una falta casi total de control de sus impulsos y agreden a sus hijos porque necesitan descargar sus propios sentimientos fuertemente negativos. Son padres que al parecer, le dan poca o ninguna importancia a las consecuencias de lo que están haciendo a sus hijos. Es casi una reacción automática al estrés; el impulso y la acción son una misma cosa. Con frecuencia, estas personas provienen de familias donde la agresión, los golpes y el maltrato eran una forma común de tratar a los integrantes de la familia, principalmente a los niños. Su modelo de rol era un agresor, y la violencia fue el único recurso que aprendieron a usar para enfrentarse con problemas y sentimientos, especialmente con el enojo.
Muchos padres propensos a los malos tratos físicos, llegan a la edad adulta con graves deficiencias emocionales y con muchas necesidades de afecto insatisfechas. Es aquí donde los padres enseñan que la violencia es un estilo de vida, sin saber que los propios hijos serán los futuros agresores cuando sean adultos.
Las consecuencias que sufrirán los hijos sólo se podrán ir detectando poco a poco durante el crecimiento de los menores, presentando desde ligeros síntomas hasta cambios severos en su comportamiento, conducta y autoestima. Los hijos de dichos padres estarán marcados con heridas y cicatrices que algunas veces quedarán como huellas físicas, pero la mayoría siempre serán emocionales.
En la edad adulta, muchas personas no comprenden por qué no pueden desempeñase con la seguridad y la fortaleza necesarias para resolver los problemas, sobre todo, no entienden que los hace sentirse llenos de furia, rabia y resentimiento con la vida y con sus propios padres.
Sanar las heridas, lograr que cicatricen y convertirlas en un arma poderosa para fortalecerse y seguir adelante, es la única solución para romper con este ciclo que se ha ido repitiendo por varias generaciones.
La prevención será siempre mejor que la reparación del daño provocado.
¿Qué estaría usted dispuesto a hacer por la salud emocional de sus hijos?
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Yo quiero seguir viviendo
La naturaleza tiene su propio orden y forma de llamar la atención, y lo más importante, obtener su voluntad. En nuestra ciudad nos hemos enterado de casos de niños abandonados al nacer en los basureros y los drenajes, y que han sobrevivido. Algunos que han sido asfixiados por sus propias madres para coartar su existencia han revivido, pero otros no lo han logrado. Lo más espeluznante y difícil de creer es cuando nos enteramos que antes de nacer, estas madres habían intentado por todos los medios posibles abortarlos, logrando un fracaso total en su deseo.
Los lectores de dichas tragedias no dejamos de sorprendernos, de juzgar, censurar y criticar dicho comportamiento, quedando siempre la interrogante de:
¿Qué pudo inducir a la madre a tomar esa decisión?
¿Será tan grande su dolor que prefiere desaparecer al bebé?
O simplemente ¿La ignorancia y su propio desamparo la orillaron a tomar dicha decisión?
Mientras nos seguimos cuestionando nos encontramos con el lado opuesto de este problema, los cientos de padres que esperan tener un hijo, y aún con toda la tecnología no logran concebirlo. Desesperados acuden a cirugías y exámenes que causan mucho dolor, hasta la ayuda de hierbas y brujos que prometen la futura concepción a través de limpias o curas milagrosas, o la espera y llenado por meses requisitos para lograr adoptar un hijo.
Hoy quisiera hablar de un caso que si no fuera por la desaprobación científica se consideraría UN MILAGRO. Hace poco tiempo me enteré de una joven madre primeriza con cinco y medio meses de gestación. Tuvo una amenaza de aborto ya que la fecha programada era para mediados de diciembre, y resultó el nacimiento de una niña en el mes de septiembre. Con un pésimo pronóstico por parte de los médicos, la bebé superaba apenas el medio kilo de peso, sin capacidad de alimentarse por sí sola, con respirador artificial, entubada por varias partes de su pequeño cuerpo y con la urgente necesidad de una incubadora especial.
Lo esperado fue el diagnóstico de los médicos, avisaron muy profesionalmente a los padres que se prepararan para un inminente desenlace. Inmediatamente la familia entendió y aceptó el diagnóstico médico, excepto los padres.
El padre tratando de fortalecer a la madre la consolaba diciendo "Si un día esta bebé está con nosotros, será una experiencia extraordinaria y hay que agradecer a Dios". El instinto de la madre hizo que ella se replanteara muchas preguntas, y desde luego que no aceptara fácilmente dicha explicación y se preguntaba: ¿Por qué a mí? ¿Será justo si es tan deseada y amada que le pase esto? ¿Por qué si existen tantos no deseados o eliminados la mía corre peligro? Y lo más importante, ¿Qué prueba o reto les representaba dicha bebé a esta joven e inexperta pareja?
La decisión determinante fue que no estaba dispuesta a aceptar la opinión de los médicos, ella confiaba que si por alguna razón cada hora que pasaba seguía viviendo, era por algo que los humanos no podían entender y mucho menos los médicos, pero ella comprendía perfectamente las señales que decían "YO QUIERO SEGUIR VIVIENDO" y la más importante "Si ella sigue luchando", ¿Por qué yo no que soy su madre?
Para la madre y su bebé se hizo un lazo indestructible de dependencia y de comunicación ante la difícil situación, aunque todos los empleados del hospital se opusieran a que la madre permaneciera cerca de la niña casi día y noche, la fortaleza y perseverancia de la madre terminó por convencer y obligar a ceder a los médicos y enfermeras cuando entendieron que ella no se iba a separar de su hija hasta que saliera del peligro. Explicar lo que cada segundo, minuto y hora significó para esos dos padres, no tiene palabras. Cada diez gramos que aumentaba de peso la bebé hacía que se reforzaran las esperanzas, y cada disminución de esos mismos diez gramos, fortalecían más a la madre, diciéndose para ella misma cualquier excusa inexplicable para la ciencia médica, pero reforzando sus deseos de pelear junto a la hija hasta que saliera adelante. Dándole ánimos, explicando y hablándole a su bebé, haciéndole saber que eso era normal, que no se preocupara, que ella (la madre y sólo ella sabía que eso era natural), y eso hacía cada vez más incomprensible para los médicos y enfermeras el comportamiento de la madre y el padre. Día a día se aferraban a cada segundo de vida de su hija, llegando algunas veces a juzgarlos de chiflados, pero aceptando la firmeza con la cual no iban a poder pelear, que era convencerlos de desistir y menos de dejar de luchar por la vida junto con ella.
En este mes de febrero, la bebé ha logrado llegar a los cinco kilos. Ya nadie se atreve a dudar de la capacidad de los padres de luchar en contra de todas las predicciones y dictámenes científicos y de la Fe en un Ser Superior, que sólo un humano pude tener).
Este ejemplo solo nos sirve para cuestionarnos y reflexionar:
¿En qué estamos fallando?
¿Por qué estas contradicciones en una sociedad donde se supone que debemos educar, apoyar y respaldar al desprotegido?
¿Será acaso que los que estamos preparados no podemos o queremos hacernos responsables de ayudar a quienes están en desgracia?
Juzgar o condenar no nos quita en absoluto la responsabilidad que como integrantes de una sociedad industrializada, y sobre todo con valores morales, nos hagamos de la vista gorda ante tan grave problema. Callar, omitir y no hacer nada nos vuelve co-participes de dicho drama.
Es tiempo que preparemos a nuestras adolescentes, mujeres y niñas, y les demos todas las herramientas, apoyo y educación necesaria para evitar enfrentar o pedir ayuda a tiempo y sobre todo, para tener una vida plena y poder decidir cuándo y cómo concebir una vida dándole lo que merece, "LA OPORTUNIDAD DE VIVIR".
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