Algunas veces los padres sienten el impulso de golpear a sus hijos. En ocasiones estos sentimientos pueden cobrar mas fuerza, especialmente cuando el niño insiste en llorar, hacer un berrinche o los desafía. Otras veces no tiene tanto que ver con el comportamiento del niño, sino del agotamiento o nivel de estrés, ansiedad o desdicha que se esté soportando. Muchos adultos consiguen resistirse al impulso de golpear a sus hijos, pero lamentablemente, muchos padres no pueden controlarse. Los padres propensos…

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